Culpa de El Niño
por los desastres climáticos se suele culpar alternativamente a El Niño o a La Niña.Ambos, niño y niña, son causados por la corriente de Humboldt, pero antes de que se supiera eso (y aún sabiéndolo) no faltan quienes culpan de las lluvias excesivas nada menos que a San Pedro. Lo que cuesta...
por los desastres climáticos se suele culpar alternativamente a El Niño o a La Niña.Ambos, niño y niña, son causados por la corriente de Humboldt, pero antes de que se supiera eso (y aún sabiéndolo) no faltan quienes culpan de las lluvias excesivas nada menos que a San Pedro. Lo que cuesta admitir es que el estilo de vida que actualmente impera en la sociedad es depredador y además consumista y que esa es la causa principal para los efectos que se están haciendo sentir con el clima, en el planeta.Los ejemplos más elocuentes del deterioro del clima los tenemos a la mano, en Brasil con una sequía persistente, y en Chile, donde lugares secularmente secos, como el desierto de Atacama, sufren actualmente inundaciones.Según informa BNA, en Sao Paulo el consumo de agua se contrajo a 1.070 millones de metros cúbicos por influencia de la campaña pública que hubo que hacer, para reducir el uso del recurso hídrico ante la sequía que afecta a la región.Mientras tanto, lluvias torrenciales han provocado caos en la desértica región de Atacama, lugar que es conocido tradicionalmente por ser considerado una de las zonas más áridas del planeta.Los fenómenos climáticos han sido considerados últimamente en eventos internacionales y hace muchos años que fueron inclusive el tema central en el Protocolo de Kioto, que fue suscrito en Naciones Unidas.Pero como esos protocolos no son considerados vinculantes, es decir no tienen carácter de documentos con cumplimiento obligatorio, la deforestación y la contaminación del aire con gases de efecto invernadero no solo siguen sino que aumentan.En el que se consideraba pulmón del planeta, es decir en la selva amazónica, extensiones de miles de hectáreas están ahora dedicadas a los cultivos extensitos, en alto porcentaje con uso de semillas transgénicas.El consumo de combustibles fósiles, que provocan expulsión de gases contaminantes, es otro que no deja de crecer y las marcas de vehículos que utilizan esos combustibles, que hace un siglo eran dos o tres, ahora son incontables.En la actualidad existen redes sociales, que se oponen al uso indiscriminado, especialmente de los recursos naturales, pero todavía sus acciones no llegan a afectar ese que alguien llamó, con mucha certeza “mercado teologizado”.Para no dejar ideas sueltas, recordemos que “Teología del Mercado Total es el título de un libro del escritor Franz Hinkelammert y hagamos por lo menos el intento de leerlo con la atención que se merece.Revisemos, también si todo lo que consumimos es necesario y no solamente que está siendo inducido por publicidad que cada vez es más persistente y es más difícil de ser rechazada.Debemos reflexionar sobre esto, para intentar encontrar verdaderas soluciones, en vez de continuar responsabilizando de los desastres que está causando el clima a niños, tampoco a niñas y por supuesto mucho menos a San Pedro.


