La Alianza del Triángulo Norte

celebrado en Washington en septiembre de 2014, el Vicepresidente de EEUU, Joe Biden, manifestó que su país será el “socio estratégico” para ejecutar el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte conformado por Guatemala, el Salvador y Honduras, el cual fue presentado por...

celebrado en Washington en septiembre de 2014, el Vicepresidente de EEUU, Joe Biden, manifestó que su país será el “socio estratégico” para ejecutar el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte conformado por Guatemala, el Salvador y Honduras, el cual fue presentado por los presidentes de los tres países. Hizo un llamado al sector privado para que invierta más en la región, se trabaje en forma conjunta con organismos multilaterales como el Banco Mundial y el BID, mejorando la competitividad de las economías y la capacitación de los jóvenes para una mejor inserción en los mercados de trabajo. En Honduras, el gobierno de la República ha denunciado que partidos de oposición como el Partido Anticorrupción (PAC) hacen mala imagen y conspiran contra la Alianza al denunciar en EEUU los actos de corrupción, la impunidad y las violaciones sistemáticas de los derechos humanos en el país; lo mismo puede decirse del gobierno guatemalteco al ser denunciado por violar derechos humanos de campesinos y comunidades indígenas. La preocupación es que los recursos para la ejecución del Plan se destinen a financiar el anti desarrollo en los países, o sea apoyar políticos, militares, grupos empresariales y banqueros dedicados a hacer negocios con el Estado, sin que se garantice previamente la reducción acelerada de los índices de corrupción e impunidad, mucho menos la reducción de la violencia, pobreza, indigencia y miseria humana.En un encuentro a celebrarse en Tela, Honduras, el jueves 26 de febrero de 2015, los presidentes de los países, bajo el liderazgo de Juan Orlando Hernández, además del apoyo de organismos como el BID, PNUD y la OEA, buscan el apoyo del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL), para que el empresariado regional participe de la ejecución del plan generando fuentes de empleo como medio para combatir la pobreza y la migración. Entre los invitados al encuentro de los presidentes de la Alianza del Triángulo Norte con el CEAL, destaca la presencia de Antonio Meade Kuribreña, Secretario de Relaciones Exteriores de los Estados Mexicanos, Scott Nathan, representante especial para Asuntos Comerciales del Departamento de Estado y Gina Montiel, Gerente del BID para Centroamérica, Panamá, República Dominicana y México.  Las preguntas que surgen son: ¿Qué papel juegan los demás países de la región como Nicaragua y Costa Rica? ¿Acaso no son parte de la región ni enfrentan problemas económicos y sociales? ¿Es éste un Plan excluyente ideado por EEUU para apoyar a sus verdaderos aliados en la región? ¿Cuál es el rol de las organizaciones de sociedad civil defensoras de derechos humanos? ¿Qué opinión tienen los partidos de oposición acerca de la gobernanza del plan? ¿Cuál es el interés real de la administración Obama en la región centroamericana?Una referencia obligada para buscar respuesta a las interrogantes anteriores, es el interés de EEUU por fortalecer la Alianza del Pacifico que conforman Colombia, Perú, Chile y México, como un bloque regional comercial y estratégico de contrapeso a UNASUR, MERCOSUR, e incluso a la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) promovida por Venezuela. Los países del Triángulo Norte  participarían como un bloque regional dentro de la Alianza del Pacífico,  ya que a pesar de lo pequeño de sus economías (un PIB de cerca de 103 millones de dólares), y con problemas de pobreza, desigualdad y violencia,  son con México el patio trasero de EEUUU y posen una ubicación geopolítica envidiable y para potenciar el comercio y la inversión extranjera directa que ha sido poca (cerca de 3,450 millones de dólares en 2014), mucho menor que la de cada uno de los países de la Alianza del Pacífico.Asimismo, el plan conlleva la ejecución de una agenda de trabajo contrapuesta a los esfuerzos de los países que participaron en la cumbre de la CELAC, celebrada en San José, Costa Rica. En esta reunión la integración económica, comercial, social, regional y política de los países será parte recurrente de los temas importantes de la agenda del CELAC paran avanzar en la ejecución de políticas públicas más autónomas, como también la vigencia de una nueva arquitectura financiera para América Latina ya iniciada con el Sucre y el Banco de Desarrollo creado por los BRICS.También son evidentes las denuncias de los países del Triángulo Norte acerca de la posible adquisición de aviones soviéticos por Nicaragua, la construcción del Gran Canal Interoceánico con fondos de empresas chinas y las reiteradas condenas de Daniel Ortega a las sanciones económicas de EEUU y la Unión Europea (UE) a Rusia. Igual, Costa Rica es la puerta de entrada a China para los países de la región centroamericana, evidenciando el gobierno de Luis Guillermo Solís una posición a favor del pluralismo ideológico y la concertación social y política; el autoritarismo y militarización que se observa en países como Guatemala y Honduras no va con los ticos.El control de los recursos naturales y de los bienes y servicios ambientales y biodiversidad de la región por empresas transnacionales es otro de los propósitos perseguidos, destacando entre los instrumentos la creación de Zonas de Empleo y Desarrollo (ZEDES), las Alianzas Público-Privadas, ejecución de proyectos mineros y energéticos y el control del espacio aéreo y territorio de tránsito de droga por la DEA. *Analista


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