Bien común y liderazgo
Como animal racional el ser humano usa su inteligencia y actúa, absolutamente, sea en forma individual o social, con el propósito de conseguir un resultado positivo para si, lo contrario resulta definitivamente absurdo, impensable salvo que estemos en frente de un demente.En la interacción el...
Como animal racional el ser humano usa su inteligencia y actúa, absolutamente, sea en forma individual o social, con el propósito de conseguir un resultado positivo para si, lo contrario resulta definitivamente absurdo, impensable salvo que estemos en frente de un demente.En la interacción el propósito es conseguir alguna ventaja del interlocutor, particularmente, en la vida diaria, las interacciones se dan en el campo psicológico: aumento de la autoestima, (quedar bien) tan importante para nuestra seguridad.El interlocutor o contraparte, igualmente, busca su propia ventaja misma que se hade conseguirse cuando ambos se pongan de acuerdo con el mejor resultado. Si se trata de grupos grandes y permanentes, como un pueblo o una nación, todo apunta al progreso y bienestar colectivo, donde el individuo debe encontrar básicamente, paz, libertad, justicia y prosperidad que dependen del comportamiento positivo de cada uno de los miembros de la sociedad, el mismo que es posible con el cumplimiento de normas sociales diseñadas y creadas para el logro del (BC), y además, determinante, el normal y buen desempeño del rol de los conductores de tales grupos. Lo contrapuesto, es violar las normas sociales de conducta, lo que produce un efecto negativo y perjudicial para todos y cada uno de los miembros del colectivo. Es más, ya el hecho mismo de no obedecerlas significa un aporte negativo que resta mejoras al BC. Si nos esforzamos por ser mejores, hijos, padres, vecinos, ciudadanos, prójimos, compañeros, amigos, con muchísima más razón si somos políticos, dirigentes y líderes, el pueblo ha de enriquecerse con el aporte positivo que en todos los casos, es lo único que, hace mejores y grandes a los pueblos.En toda clase de grupos sean pequeños, medianos o grandes, naturalmente, como una condición sine quanon, aparece el líder que tiene por misión conducir al grupo hacia el logro de sus fines, que se traducen, indefectiblemente, en lo que repetimos, esencialmente: paz, progreso justica libertad y bien estar de cada uno de los componentes. El rol del líder esta directamente proporcional con el porvenir del grupo: a mejor líder más eficiencia o sea mejores condiciones de vida.El liderazgo es una función exclusivamente inherente al individuo, es la persona la que lo ejerce, la responsable. Como sucede cuando se comete delitos, la culpa es del delincuente no del grupo o de una institución. Va a la cárcel el malhechor no el grupo. El líder es quien actúa como guía o jefe, su rol es reconocido por su capacidad, por la habilidad para influir e incentivar a los miembros a trabajar en común por el mismo objetivo. El logro y éxito del grupo no sería posible sin el cabecilla, igualmente en caso de fracasos. Cuando se trata de errores que llevan a la debacle y ruina de un pueblo, ello desemboca en levantamientos armados y revoluciones, el líder paga con su vida las desviaciones. No es raro que se los masacre, cuelgue y se los mate como ha sucedido indefectiblemente a través del tiempo y del espacio. En la medida del compromiso y responsabilidad de sus lugarteniente involucrados en la conducción del fracaso, sufrirán igualmente las consecuencias en proporcionalidad. El B.C, es la razón del ser del hombre, es el bien supremo, debe ser sagrado, como sagrado es él y su libertad; así como no puede vivir sin sociedad tampoco puede hacerlo en una sociedad injusta, corrupta donde el B.C., se ultraja y degrada, lo que hará que luche para revertir las cosas ofrendado su vida si es necesario, la historia está plagada de ejemplos. Quizá, se pueda concluir que ella no es otra cosa que la lucha por el B.C., desde siempre, desde el tiempo de las cavernas. Como epilogo se concluye que la responsabilidad del líder también es sacra, pues en sus manos, capacidad, honradez, habilidad, guía, sagacidad y virtuosidad, está el triunfo: conseguir el progreso y bienestar del individuo, mejores días para las familias y las instituciones. La corrupción, el más efectivo veneno del pueblo, consiste en sacar ventajas personales, aprovecharse del patrimonio del BC, lucrar robar apropiarse abusivamente de los bienes del Estado, crear empresas con dineros públicos, manejar el nepotismo y el contrabando, llevarse nuestro dinero a bancos en el extranjero, perjudicando a todos los ciudadanos, a todas la personas chicos y grandes, hombres y mujeres, caras y taras, mestizos e indígenas, con la gran diferencia de que las felonías de los canallas corruptos, dentro las perspectiva de la justicia, hacen sufrir mucho más a los más pobres, a los que por no tener que comer se mueren de hambre y cuyos hijos se han ido primero con frio, si pan, famélicos enfermos sin médico y remedios pidiendo a Dios la justicia que le niegan los corruptos desgraciados, vinchucas que revientan de tanto chupar la sangre del pueblo sin piedad, lo que más afecta y daña a los desarrapados y miserables. Como la corrupción primero afecta este universo más débil resulta ser el más grande y cruel pecado contra la Justicia Divina y contra el hombre. Parece que los corruptos no pueden tener perdón, es en sus espaldas donde descansa, la miseria, la desesperación y muerte de criaturas inocentes de madres enfermas y familias miserables que entierran a sus muertos envueltos en pullos porque no tienen para comprar un cajón. En este sentido debe revertirse la nefasta concepción tan estúpida, necia y execrable de que las cosas del Estado no son de nadie por lo que es tonto el que no se aprovecha de él. El respeto al BC, divisa esencial en la vida de los pueblos, debe merecer de parte de la familia, la escuela, todo tipo de institución pública, organizaciones laborales, particularmente las políticas y encargadas de formas a la juventud y nuevos líderes, el mayor esmero para encarar con propiedad la verdadera estructura y auténtica realidad del BC, y revertir la aberrante y inhumana apreciación de que hay que aprovecharse del patrimonio del estado por que no es de nadie.


