Le tocó a Brasil

Nos recordó al escritor español Enrique Jardiel Poncela, que en una de sus obras se refiere a un personaje cuya aparición causa grandes tumultos, incluido un enorme desfile por la Quinta Avenida de Nueva York, y una semana después, nadie le presta atención.Brasil terminó la semana pasada y...

Nos recordó al escritor español Enrique Jardiel Poncela, que en una de sus obras se refiere a un personaje cuya aparición causa grandes tumultos, incluido un enorme desfile por la Quinta Avenida de Nueva York, y una semana después, nadie le presta atención.Brasil terminó la semana pasada y comenzó la actual como ese personaje, pero es difícil comentar lo que realmente sucede allí, porque cada fuente de información divulga datos diferentes.Mientras unos se refieren a medio millón de manifestantes en Sao Paulo, otros aseguran que no pasaban de 120 mil, lo cual marca una diferencia que no puede (ni debería)ser pasada por alto.Se duce que las protestas del domingo eran en general pacíficas y festivas, con poco de la violencia que empañó una ola de manifestaciones masivas en 2013, cuando los brasileños protestaron contra los gastos de organizar la Copa Mundial 2014 de fútbol.Con más acuciosidad, otros informan que en Río de Janeiro y en la capital Brasilia, muchos de los manifestantes provenían de las clases más ricas del país, que tradicionalmente se oponen al gobernante Partido de los Trabajadores.De todas maneras, hay convulsión social en Brasil, aunque las noticias informen que solo detuvieron a veinte personas y únicamente una resultó con heridas como resultado de las manifestaciones.Mientras tanto, por el accidente de un bus, en el Estado de Santa Catarina, al sur de Brasil, murieron 54 personas, pero de esa noticia, por supuesto, no se ocupan las agencias con el mismo interés que de las otras.Brasil es, por supuesto, miembro de la Unión de Naciones Sudamericanas, UNASUR, y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, que nos imaginamos que siguen ocupados con los conflictos en Venezuela.Lo paradójico es que ambos países, tanto Venezuela como Brasil, sean también miembros plenos de la Organización de Estados Americanos, OEA, pero no parece que en la sede de ésta última institución, en Washington, se ocupe de ellos.Es probable que de lo que se estén ocupando, entonces, sea de la próxima Cumbre de las Américas, que la OEA tenía programado realizar el 10 y 11 del próximo mes de abril, en la ciudad de Panamá. Es pertinente recordar que Brasil es también uno de los integrantes del Grupo BRICS, pero la probabilidad de que ese grupo se inmiscuya en el conflicto brasilero actual es mínima, casi nula.Finalicemos recordando esa mítica primera Ley de Murphy, que dice que “no hay situación por mala que sea que no pueda empeorar” y esperemos que no se cumpla, ni en Brasil ni en Venezuela, porque todo lo que suceda en ambos países nos importa mucho.Ese es un interés que con seguridad comparten muchos, pero no por la misma razón, que en nuestro caso es la integración.


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