El problema de la verdad
pero también en un mundo social donde conocer la verdad se convierte en una cuestión de supervivencia. Si cruzamos una calle, antes comprobamos si existe el riesgo de que un automóvil nos lleve por delante. La presencia física de un auto es un dato de realidad que reconocemos sin duda ...
pero también en un mundo social donde conocer la verdad se convierte en una cuestión de supervivencia. Si cruzamos una calle, antes comprobamos si existe el riesgo de que un automóvil nos lleve por delante. La presencia física de un auto es un dato de realidad que reconocemos sin duda alguna. Se trata de una verdad inobjetable que proviene de una experiencia física directa. Pero hay otros acontecimientos que influyen sobre nosotros que no percibimos de modo directo, vivimos en una sociedad donde interactuamos con otros seres humanos adoptando determinadas prácticas reguladas por instituciones, efectuamos por ejemplo una operación de compraventa en el mercado. La idea de mercado es un concepto abstracto que no permite su comprensión directa y debemos entenderla en términos de otras entidades o experiencias Habitualmente creamos ciertas categorías o modelos para clasificar esas experiencias complejas. Crear una categoría o modelo es una manera de identificar un objeto o experiencia destacando ciertas propiedades y dejando en un segundo plano otras que no nos parecen tan relevantes. Dado que la categoría o modelo surge de nuestra interacción con el mundo, las propiedades que se otorgan a los objetos, son asignadas y ya nos son propiedades que pertenezcan a los objetos en sí mismos. Para el realismo clásico, la verdad consiste en un ajuste directo entre una aseveración y un estado de cosas de la realidad, pero de ese modo se entiende más a la realidad física que a la realidad cultural. La descripción directa de automóviles, árboles o piedras no ofrece problemas, sin embargo, debemos usar herramientas conceptuales más complejas para entender la realidad social, política, religiosa o institucional, en este caso se utiliza conceptos de naturaleza abstracta, que pueden variar de una cultura a otra, los conceptos humanos no corresponden a propiedades inherentes de las cosas sino a propiedades asignadas por la experiencia cultural. De este modo, pueden existir sistemas conceptuales muy distintos para entender el mundo y distintos criterios para establecer la verdad y la realidad, por consiguiente no hay nada que pueda representar la verdad absoluta y la verdad será siempre relativa a un sistema conceptual humano que es por esencia abstracto.Los mitos y la cosmovisión, proporcionan formas de la comprensión de la experiencia y son necesarios para ordenar el mundo exterior, pero la verdad que se persigue exige también elevarse por encima de los prejuicios individuales para poder conseguir o al menos intentarlo, alcanzar una objetividad desprovista de posiciones ideológicas. El abandono de la idea de que existe una verdad absoluta, argumento muy usado por el populismo actual, debe servir para relativizar el valor que asignamos a determinadas certidumbres que conforman las bases de nuestras concepciones políticas y entender que existen visiones del mundo divergentes, distintas, con igual derecho a reclamar legitimidad. *Administrador y docente universitario.


