De cal y de arena

En nuestra región al terminar esta semana encontramos que existen muchas novedades malas, entre las cuales destacan el sismo en la vecina Chile, las dificultades electorales en El Salvador y graves casos de corrupción en Colombia.Pero como no todo puede ser malo, la agencia de noticias EFE, nos...

En nuestra región al terminar esta semana encontramos que existen muchas novedades malas, entre las cuales destacan el sismo en la vecina Chile, las dificultades electorales en El Salvador y graves casos de corrupción en Colombia.Pero como no todo puede ser malo, la agencia de noticias EFE, nos informa que en Guatemala defienden sus semillas nativas de la agresiva acción de una transnacional que se dedica a producir las semillas transgénicas.Dice la noticia respectiva que el Congreso de Guatemala derogó la polémica ley llamada “Monsanto”, cuyo texto, firmado en junio pasado, legalizaba los derechos de propiedad de las semillas vegetales, informó una fuente parlamentaria.Respondieron así a las críticas y manifestaciones de otros grupos sociales que se oponían al decreto, firmado el 26 de junio pasado y que iba a entrar en vigor de manera oficial el próximo 26 de septiembre.Continúa la información señalando que la Ley de Protección de Obtenciones Vegetales fue derogada “de urgencia nacional” este jueves en el Parlamento con el voto de 117 de los 158 diputados del pleno del Congreso.La eliminación de la mencionada ley llega después de que el 29 de agosto pasado la Corte de Constitucionalidad (CC), máxima instancia jurídica de Guatemala, dejara en suspenso la normativa debido a la solicitud de diversas organizaciones campesinas. La ley implicaba que cualquier variedad vegetal genéticamente modificada por selección artificial, cruce o alteración genética podría ser patentada y la vigencia del derecho del autor y que tendría una duración entre 20 y 25 años.Esa es, sin duda, una buena noticia que generará comentarios en todas las latitudes, porque el negocio de las semillas transgénicas es muy grande y está consolidado en varios países de América Latina, entre ellos el nuestro.La manipulación genética de las semillas, especialmente las del maíz ya provocado varias encendidas controversias, sobretodo en la vecina México (que es vecina de Guatemala, en realidad), pero la aclaración es irrelevante, porque el problema está globalizado.En el sur los agro-negocios con semillas transgénicas  se han dedicado principalmente al cultivo de la soya, pero como toda empresa transnacional aquellas que trabajan con esta técnica suelen desconocer los límites.Es algo que se tendrá que asumir, especialmente en nuestro país, donde todavía existen muchos campesinos minifundistas, que cultivan infinidad de variedades nativas, este es, por eso, un asunto que está necesitando atención urgente.Nos referimos, por supuesto, a los campesinos del altiplano y de los valles, porque en el oriente los cultivos extensivos ya son una realidad. Recordemos que en Bolivia ya hicimos una Ley de Reforma Agraria.Pero da la impresión de que eso de que “la tierra es para quien la trabaja” ahora es solo letra muerta.


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