Ser o no ser
Las alusiones al futuro de la OEA aumentaron últimamente, porque dentro de unos días, en el mes de marzo se elegirá nuevo secretario general y en abril se celebrará la VII Cumbre de las Américas, la primera en que Cuba va a participar.Con la creación de CELAC y Unasur, América Latina y el...
Las alusiones al futuro de la OEA aumentaron últimamente, porque dentro de unos días, en el mes de marzo se elegirá nuevo secretario general y en abril se celebrará la VII Cumbre de las Américas, la primera en que Cuba va a participar.Con la creación de CELAC y Unasur, América Latina y el Caribe avanzaron por su cuenta en robustecer sus propias organizaciones regionales, que ya ocupan muchos espacios que antes la ahora vieja OEA monopolizó.En un trabajo reciente, el escritor y catedrático panameño Nils Castro hace notar que en 2013 el gobierno estadounidense previó destinar 51 millones de dólares a la OEA, más de la mitad de su presupuesto, valorado en 83.3 millones.Aunque el Congreso aceptó aprobar la cifra –dice Castro- los legisladores objetaron financiar una organización que se ha vuelto indócil y en consecuencia legislaron pero fijándole a la OEA varias condiciones y algunos frenos.Nuestro país hace parte de la OEA, pero también de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC y de la Unión de Naciones Sudamericanas, Unasur (además de grupos como el llamado Grupo 77 + China.Lo que los bolivianos deberíamos saber es cuáles son esas condiciones y frenos que legisladores de estadounidenses le fijaron a la OEA a los que se refiere el ya mencionado catedrático panameño Nils Castro y eso deberíamos saberlos todos, no solo los expertos en relaciones internacionales.No se trata solamente de que la OEA tenga sus oficinas principales en Washington ni que Canadá y los Estados Unidos encajan mejor en una ecúmene anglosajona que en una Latinoamericana como pret el llamado “Panamericanismo” al cual algunos comparan con los dinosaurios.La elección del nuevo secretario general, en marzo, y la Cumbre de las Américas, que organiza la OEA para abril (precisamente en Panamá) ponen sobre el tapete la pertinencia de continuar como miembro de la Organización.Aunque no es fácil tener información oficial actualizada sobre el tema. Suponemos que algunos países de la región han considerado la conveniencia de seguir siendo parte de la OEA, por ejemplo la República de Ecuador, donde está la sede principal de Unasur.Además, tanto Unasur como CELAC han hecho mucho más que organizar reuniones cumbre, pues tienen en funcionamiento grupos internacionales especializados en tecnología, en defensa y otros en los cuales la integración se manifiesta en forma concreta.El hecho de que en Bolivia tengamos, precisamente en marzo, un evento electoral importante y que mayo tengamos que asistir a defender posiciones en la Corte Internacional de Justicia, no es un argumento para descuidar otros temas, entre ellos el fundamental de la integración.Ni la Unasur ni CELAC nos plantean dilemas, pero no podemos decir lo mismo de la Organización de Estados Americanos.


