Salud y educación
En cualquier sociedad (y la tarijeña no es la excepción) la educación y la salud deben siempre tener atención prioritaria, porque la carencia alguna de esas condiciones, o su descuido, conducirán inevitablemente al subdesarrollo.Para garantizar buena salud de una comunidad, no se necesita...
En cualquier sociedad (y la tarijeña no es la excepción) la educación y la salud deben siempre tener atención prioritaria, porque la carencia alguna de esas condiciones, o su descuido, conducirán inevitablemente al subdesarrollo.Para garantizar buena salud de una comunidad, no se necesita solo hospitales, tampoco es suficiente tener médicos ni otros profesionales, sino también un ambiente saludable, libre de cualquier contaminación y en eso fallamos.Hemos insistido en la urgencia de concretar la construcción de la planta para tratamiento de aguas residuales, porque con sus dimensiones Tarija no puede ya resignarse a tener solamente una laguna de oxidación, que además ya está colmatada.La obsoleta laguna, sin embargo, no es la única fuente de contaminación que pone en peligro la salud de los tarijeños, porque abundan las denuncias por la existencia de una sucia acequia, que además de olores nauseabundos es criadero de mosquitos.Según denuncias de los vecinos, esa acequia actualmente recorre cinco barrios y trae el agua contaminada del Guadalquivir y de los barrios que desechan sus aguas servidas en esa corriente de aguaEso afirman los vecinos y detallan que los barrios que recorre la mentada acequia son los barrios Terminal, El Tejar, San Jerónimo Lindo, San jerónimo Centro y finalmente el barrio Petrolero.En el caso del barrio Petrolero, este tiene las tuberías para la red de alcantarillado, pero no los colectores, por lo que esas aguas servidas son desechadas también directamente al río Guadalquivir. Con semejantes descargas, es inevitable que toda la zona sufra por los malos olores, que son virtualmente insoportables, pero no son el mal mayor, porque las aguas sin tratar son el criadero ideal para nubes de mosquitos.El problema se agrava en época de lluvias cuando la acequia se desborda e ingresa a las casas que colindan con ella derramando aguas contaminadas que no sólo son un peligro para la salud sino que dañan la infraestructura de las casas.“Yo intenté que se clausurara esta acequia porque es un foco de contaminación, pero casi voy a la cárcel por esto, pues los regantes tienen una ley que los protege y con esa agua riegan las verduras que venden en el Mercado Central”, dijo Mario Villte.Villte es el presidente del barrio Petrolero, pero un problema de salud pública de estas dimensiones no puede estar en manos de dirigentes vecinales, sino de las autoridades del municipio, del departamento y si es necesario de las autoridades nacionales.Por supuesto que el problema no se puede enfrentar solo con fumigaciones para eliminar los mosquitos, es un problema estructural, que tiene que ver con la casi olvida planta para tratamiento de aguas residuales.Además de los mosquitos, que son portadores de graves enfermedades (como malaria, la Chicungunya y otras) es probable que en esas aguas y en la amplia zona que afectan, se críen otras especies peligrosas, que son también un peligro latente para la salud pública.De la educación, también algo fundamental, habrá que ocuparse en otro comentario.


