El que peca y reza

La entidad británica dijo que sus medidas de control y cumplimiento fallaron en el pasado, pero aseguró que su negocio en Suiza se había “transformado” desde entonces y las cuentas de sus clientes habían sido cerradas.Según una información relacionada con las escandalosas actuaciones de...

La entidad británica dijo que sus medidas de control y cumplimiento fallaron en el pasado, pero aseguró que su negocio en Suiza se había “transformado” desde entonces y las cuentas de sus clientes habían sido cerradas.Según una información relacionada con las escandalosas actuaciones de ese banco, en un memorando Peter Boyles, presidente ejecutivo de la banca privada global de HSBC desde diciembre de 2012, aseguró lo siguiente: “Nuestros clientes quieren saber que hemos cambiado y que las prácticas pasadas sobre las que leen en los periódicos ya no tienen cabida en nuestra banca privada moderna”, lo cual se parece mucho a eso de que pecar y rezar significa “empate”.Quien también pidió disculpas sobre su comportamiento fue el antiguo director del Fondo Monetario Internacional, FMI, Dominique Strauss-Kahn,  quien aseguró que no sabía que quienes participaban en sus escandalosas fiestas eran prostitutas.Strauss-Kahn comparece a un tribunal en la ciudad francesa de Lille, donde está acusado de proxenetismo agravado, delito que es pasible de 10 años de cárcel y 1,5 millones de euros de multa.Lo que sucede es que un personaje con las responsabilidades de Dominique Strauss-Kahn no solamente debe ser correcto en sus actuaciones privadas, sino también en las que se pueden considerar privadas.Es lo que sucedía con las esposas de los que gobernaban entonces el imperio romano  “la mujer del Cesar –se decía entonces- no solamente debe ser honesta, sino que también parecerlo”.Haber lavado dinero que depositaban en el HSBC grupos delincuenciales como el Cartel de Sinaloa no se puede remediar diciendo que eso era algo del pasado y que ya no se está thaciendo y que eso era un asunto del pasado.El que el hombre que dirigía el poderoso FMI no haya sabido que en las orgiásticas fiestas participaban prostitutas, tampoco es una excusa válida y es otro caso en el que decir “no lo sabía” no significa inocencia.El daño provocado por un comportamiento censurable, tanto en esos casos célebres como en todos, no se compensa con una disculpa ni con una actitud de arrepentimiento, o sea que no es cierto eso de que pecando y rezando se logre un empate.Además de las sanciones institucionales, generalmente encomendadas al poder judicial, se debe tener en cuenta la sanción social, que es mucho más difícil de evadir y quizás po eso existe ese otro aforismo que sentencia que “la historia lo juzgará”.A este último juicio es a lo que más le deberían temer algunas persosnas, especialmente los actores políticos.


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