No es justo

Dice la noticia, publicada aquí mismo, que más de dos mil procesos judiciales han sido paralizados por las vacaciones judiciales (exactamente 2.463 casos en Tarija) y nos parece que ese represamiento de procesos, definitivamente “no es justo”.En el instante en que un asunto llega a los...

Dice la noticia, publicada aquí mismo, que más de dos mil procesos judiciales han sido paralizados por las vacaciones judiciales (exactamente 2.463 casos en Tarija) y nos parece que ese represamiento de procesos, definitivamente “no es justo”.En el instante en que un asunto llega a los tribunales, comienza una especie de calvario para varias personas, especialmente para los inculpados, que en muchos casos pueden inclusive resultar inocentes, luego de procesar los cargos.Tan desagrada es que los inocentes vivan bajo sospecha por la retardación de la justicia, como que los culpables estén en la impunidad, a veces durante años, con el pretexto de que la justicia tarda. A veces nunca llega.Por supuesto que entre esos miles de procesos judiciales que no se resolvieron destaca algunos, como los de antiguos funcionarios públicos, entre los cuales hay ex ministros, ex gobernadores e inclusive algunos ex presidentes.El problema no es de cantidad, porque una sola persona pendiente de un asunto judicial resulta intolerable y recordamos, a propósito, aquella antigua maldición española que dice “entre abogados he de veros”.La noticia que estamos comentando se refería solamente a procesos que están pendientes en el Tribunal Departamental de Justicia, por la vacación judicial, preferimos no calcular cuántos  serán los casos en la misma situación en escala nacional. Acerca de esto, decía el fiscal Gilbert Muñoz que es necesario avanzar con la Ley 586 de descongestionamiento y efectivización del sistema procesal, que establece un plazo de ocho meses para avanzar con los procesos de forma sustancial.Un caso emblemático es el del periodista Cristian Mariscal, que cumplió su primer año de estar bajo investigación, sin que haya probabilidad de que sea solucionado pronto, o por lo menos en corto plazo.Retomando las palabras del fiscal Muñoz, nos parece que lo importante no es que exista una ley específica sobre descongestionamiento en el sistema judicial (la Ley 586, dijo el funcionario, sino que deje de ser letra muerta y se aplique.Dijo también que uno de los problemas que está atravesando el Ministerio Público, es el rechazo vconstante a los documentos que son enviados al Tribunal Departamental de Justicia y que no son recibidos por no cumplirse ciertas formalidades.El caso no tiene que ver solamente con las vacaciones judiciales, que son el detonante de los últimos reclamos, sino de todo el procedimiento judicial, en el cual son habituales los recursos procedimentales a los que popularmente llamamos “chicanas”.El tema no debe interesarles solamente a jueces, fiscales, abogados y quizás a estudiantes de Derecho, sino a toda la sociedad, pero no para polemizar más sobre la retardación de justicia, sino para solucionarla efectivamente.Tan importante como el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo es el Poder Judicial, que en nuestro país sigue necesitando muchos ajustes impostergables.


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