Resolución de Directorio 141/2026
BCB inmoviliza liquidez bancaria; expertos advierten que reducirá crédito y afectará al empleo
La nueva reserva no toca los depósitos de los clientes, pero reduce temporalmente los recursos disponibles de los bancos para otorgar préstamos, con un posible efecto sobre inversión, consumo y empleo.
El Banco Central de Bolivia (BCB) decidió inmovilizar temporalmente una parte de la liquidez de los bancos como parte de su política monetaria contractiva, una medida que puede terminar afectando la disponibilidad de crédito para empresas y familias y, por esa vía, tener efectos sobre la actividad económica y el empleo.
La Resolución de Directorio 141/2026 establece una Reserva Monetaria Ampliada (RMA) equivalente al 2,5% de determinados depósitos en moneda nacional de corto plazo de los bancos múltiples y del Banco Público. La primera parte, equivalente al 1%, se constituye desde este 25 de septiembre y el 1,5% restante desde el 2 de octubre.
Pero hay una precisión importante: la medida no significa que el BCB vaya a retirar el dinero de las cuentas de los ahorristas. El cálculo utiliza los depósitos como referencia para determinar cuánto debe inmovilizar cada banco, pero los recursos salen de las cuentas de las propias entidades financieras en el BCB. La resolución establece expresamente que el BCB debitará esos montos de las cuentas corrientes y de encaje de los bancos alcanzados.
El dinero permanecerá inmovilizado hasta el 25 de marzo de 2027, cuando el BCB deberá acreditarlo automáticamente nuevamente en las cuentas de cada entidad. Durante ese período, además, la reserva no generará remuneración para los bancos.
El efecto puede llegar al crédito
La consecuencia económica relevante está en otro lugar según señalan los expertos. Al inmovilizar recursos que antes podían formar parte de la liquidez disponible de las entidades, el BCB reduce temporalmente el margen con el que los bancos pueden realizar nuevas operaciones de crédito.
Eso no significa que el crédito vaya a reducirse automáticamente en el mismo porcentaje de la reserva. El efecto dependerá de la liquidez disponible de cada banco, de la demanda de préstamos y de las decisiones que adopten las entidades. Sin embargo, si los bancos buscan compensar la menor disponibilidad de recursos, podrían endurecer criterios de aprobación, priorizar determinados segmentos o encarecer el financiamiento.
El impacto puede ser especialmente relevante para empresas que necesitan capital de trabajo, inversión o financiamiento para ampliar operaciones. Si obtener crédito se vuelve más difícil o más costoso, algunas inversiones pueden postergarse, con efectos sobre la contratación de trabajadores y la generación de actividad económica.
Para las familias, el efecto podría transmitirse principalmente a través de los créditos de consumo, vivienda o emprendimientos, dependiendo de cómo respondan las entidades financieras.
La medida, por tanto, introduce una tensión entre dos objetivos. El BCB busca retirar liquidez del sistema para contribuir a contener presiones sobre los precios y el mercado cambiario. La propia resolución señala que la RMA tiene precisamente el propósito de esterilizar liquidez y prevenir presiones cambiarias.
Pero esa misma reducción de liquidez puede significar menos combustible financiero para la economía durante los próximos seis meses.
El dato clave será ahora observar qué ocurre con las tasas de interés, la aprobación de nuevos préstamos y el crecimiento de la cartera. La resolución no ordena a los bancos subir tasas ni restringir créditos; establece una inmovilización de recursos. El eventual impacto sobre el crédito, la inversión y el empleo dependerá de cómo reaccionen las entidades financieras ante esa menor liquidez.








