Reflexiones desde el Cursillo: Mirar por la ventana
“Hermanos hay un problema en el mundo, unos nos miramos en un espejo a sí mismos y otros, la verdadera mirada, miramos por la ventana, miramos un mundo desesperado, no por comida sino por paz”.Y es verdad porque vivimos tan preocupados por nosotros mismos, por nuestros problemas, mirándonos...
“Hermanos hay un problema en el mundo, unos nos miramos en un espejo a sí mismos y otros, la verdadera mirada, miramos por la ventana, miramos un mundo desesperado, no por comida sino por paz”.Y es verdad porque vivimos tan preocupados por nosotros mismos, por nuestros problemas, mirándonos como en un espejo y esto nos impide asomarnos a la ventana, mirar hacia afuera, donde hay problemas más grandes que los nuestros, como dice el Papa, donde hay tanta desesperación, en estos tiempos se derraman más lágrimas que nunca porque el mundo está convulsionado, el egoísmo ha aflorado con toda su fuerza, es por eso que muchos han traicionado sus ideales, sus principios y hasta a su Dios, porque el mundo y el dinero atrae con tanta fuerza como atrae un imán a una aguja, somos las agujitas frente al imán del dinero y del poder; otros han dado la espalda por necesidad.Sabemos que hay tantos padres y madres de familia que han perdido sus trabajos, claro son problemas económicos que conducen al sufrimiento de las familias, al caos en los matrimonios, hijos que se ven defraudados porque no pueden hacer realidad sus sueños, madres que sufren porque no pueden dar lo que su corazón anhela para sus hijos, esposos frente a la responsabilidad de mantener a su familia, enfermos que no pueden acceder a una operación y muchos que no pueden curarse porque el tratamiento es caro, estudiantes que tienen que renunciar a su vocación y elegir una carrera más económica; nunca terminaríamos de enumerar las necesidades más elementales por las que están sufriendo la mayoría de nuestros hermanos, de ahí nace el dolor y con él la falta de paz.Pero si miramos por la ventana del mundo la situación es tenebrosa, guerras, disturbios, mafia, delincuencia, crímenes, ¿cómo puede haber paz si pareciera que el infierno está en medio del mundo?Pero los que creemos no nos convertiremos en agujitas frente al imán, sino que con la fuerza que nos da nuestra fe enfrentaremos a la maldad y al egoísmo. El Señor nos dice: “No teman, yo estaré con ustedes” (Mt. 28,20). San Pablo nos dice: “Si yo estoy con Cristo, ¿quién contra mí?” y los cursillistas decimos: “Cristo y yo, mayoría aplastante”.Que estas frases nos levanten el ánimo y así poder ayudar a los demás.Si tu don es un corazón tierno que se conduele con el sufrimiento de los demás, no te quedes en el sentimiento, ponle fuerza y actúa en el nombre poderoso de Jesús, ayúdales, busca ayuda para socorrerlos. Muchos necesitan unas palabras de aliento, alguien que los comprenda, que los escuche, que los apoyen.Se tú el misionero (a) que Jesús quiere que seas, sal fuera, mira por la ventana, acércate a ese hogar, a esa amiga que está con problemas, acércate a los que no se conforman con la pérdida de sus seres queridos, sé la voz de Jesús llevando consuelo y apoyo.No te olvides que Jesús dijo: “Vengan benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me diste de comer”. (Mt. 25,34-35).


