Acceso universal a la sanidad, un reto pendiente

Que casi el 40 por ciento de la población mundial no pueda utilizar instalaciones sanitarias mejoradas explica en buena medida la proliferación de enfermedades, las muertes prematuras y la contaminación del agua en las regiones más golpeados por el problema, Asia, África Subsahariana y...

Que casi el 40 por ciento de la población mundial no pueda utilizar instalaciones sanitarias mejoradas explica en buena medida la proliferación de enfermedades, las muertes prematuras y la contaminación del agua en las regiones más golpeados por el problema, Asia, África Subsahariana y Latinoamérica. La defecación al aire libre, practicada por mil millones de personas, se suma al adverso panorama, al multiplicar los casos de diarrea, con frecuencia mortales en sectores vulnerables como los niños.Según datos de Naciones Unidas, cada 20 segundos muere en el mundo un niño, a partir de las impropias condiciones de sanidad, por lo que la buena higiene pudiera salvar a un millón y medio de pequeños anualmente. No menos preocupante resulta la estadística de que el 80 por ciento de los fallecimientos en naciones pobres responde al agua insegura y a la deficiente sanidad.Necesitamos una alianza global para enfrentar el fenómeno, señaló el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en su mensaje por el Día Mundial del Retrete, establecido el año pasado por la Asamblea General para llamar la atención sobre el problema.De acuerdo con el diplomático, el momento es oportuno para impulsar la meta de la sanidad para todos los seres humanos, porque la comunidad internacional perfila la agenda post-2015 de desarrollo sostenible, que dará continuidad a los objetivos del milenio.Para alcanzar esa meta se requiere una fuerte voluntad política, al igual que medidas dirigidas, mayor financiamiento y una adecuada planificación, precisó. A nivel mundial, una de cada tres mujeres no puede acceder de manera segura a baños, situación vinculada con enfermedades, sentimientos de vergüenza y violencia sexual.La elevada cifra de 1.250 millones de mujeres y niñas mejorarían su salud y seguridad de disfrutar de condiciones sanitarias apropiadas, dijo Ban en su mensaje por el Día Mundial del Retrete, dedicado este 19 de noviembre a la equidad. El Secretario General consideró un imperativo moral acabar con la defecación al aire libre, fenómeno con particular impacto en las féminas.Al respecto, varias especialistas de la ONU en derechos humanos abogaron por el fin de la discriminación de género en el acceso a la sanidad, un paso que disminuiría el riesgo de enfermedades y de abusos sexuales.Las relatoras para el Agua y la Sanidad, Catarina de Albuquerque, la Violencia contra la Mujer, Rashida Manjoo, y la Venta y Explotación Sexual de Niños, Maude de Boer-Buquicchio, emitieron desde Ginebra un pronunciamiento conjunto por la fecha.Muchas naciones tienen normas culturales y sociales que siguen impidiendo a las féminas el uso del mismo baño que los hombres, o las privan de la utilización de instalaciones sanitarias cuando presentan la menstruación. De acuerdo con la relatora, semejante postura suele afectar la asistencia a la escuela o el trabajo, ante la preocupación de sentirse “mal olientes y manchadas”.Por su parte, Manjoo recordó que “las mujeres y las niñas sufren de manera desproporcionada, porque se exponen a maltratos, ataques y violencia sexual cuando dependen de baños públicos o defecan a cielo abierto”.En el mensaje, de Boer-Buquicchio insistió en los peligros de abusos sexuales vinculados con la imposibilidad de acceder a la adecuada sanidad. No basta con construir retretes en las viviendas, urge que las sociedades dejen atrás la discriminación y combatan la violencia contra las féminas, afirmó


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