Mandatos que pesan

El mandato familiar es una fuerza que actúa casi siempre de manera implícita, sin palabras, es eso que nadie expresa y que nadie impone (aunque en ocasiones es bastante explícita), pero tiene el poder de una orden que no se puede desobedecer, como la de un  patrón a sus peones, la cual de no...

El mandato familiar es una fuerza que actúa casi siempre de manera implícita, sin palabras, es eso que nadie expresa y que nadie impone (aunque en ocasiones es bastante explícita), pero tiene el poder de una orden que no se puede desobedecer, como la de un  patrón a sus peones, la cual de no cumplirse sobrevendrá  en la marginación dentro de la familia.La peor de las frustraciones que llevamos a cuestas es esa que nos hizo un día sospechar que, si privilegiábamos la mirada y la expectativa del otro (llámese papá o mamá) seríamos más queridos o reconocidos por nuestros méritos. El costo es nuestra inmolación, la de nuestra verdadera vocación o llamado interno.En muchos casos, la elección de una familia (que trasmite como mandato) es claramente la del sostenimiento de la estirpe familiar y el modelo de aprobación social dado por el status reinante.Otras veces, aparentemente, el discurso verbal es permitir que el otro elija lo que más le guste pero el mismo se contradice en las acciones, opiniones y prejuicios respecto de las consecuencias reales o imaginarias sobre ser artista o artesano, por decir un ejemplo muy común.En la medida que podamos ver a tiempo que es lo que está moviendo nuestras decisiones podremos evitar que ese mandato sea vivido como un peso. En la medida de que privilegiemos la voz interior seremos quizás pioneros dentro de nuestra familia, pioneros que rompieron mandatos, que aportaron con una cuota de libertad.


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