La revolución y el nuevo periodo histórico

Dada la voracidad irracional del sistema capitalista contemporáneo y su total irrespeto por el derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos.Este nuevo período histórico representa, asimismo, un doble desafío, tanto para quienes defienden el viejo orden imperante en la mayoría...

Dada la voracidad irracional del sistema capitalista contemporáneo y su total irrespeto por el derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos.Este nuevo período histórico representa, asimismo, un doble desafío, tanto para quienes defienden el viejo orden imperante en la mayoría de las naciones de nuestro planeta como también para aquellos que luchan de un modo incansable por la instauración de otro mundo posible. En especial, si se toma en cuenta la nueva doctrina militar imperialista implementada desde hace décadas por Estados Unidos con apoyo de sus aliados de la OTAN, lo que ha incrementado los riesgos de una guerra de enormes proporciones, en vista del arsenal destructivo que cada país involucrado tendría, en este caso al enfrentarse éstos con Rusia y China -sin dejar de amagar a Irán- con el deliberado propósito de garantizar su hegemonía, sin rivales en el futuro.Es de entenderse que a Estados Unidos, al igual que a sus aliados europeos, les preocupa sobremanera el hecho que su modelo civilizatorio (basado en la preeminencia de la lógica capitalista) esté colapsando en un corto tiempo, por lo que busca asegurar de antemano el control directo de los ricos yacimientos gasíferos y petroleros existentes en Asia y Oriente Medio para -en un segunda fase- hacer lo propio con los recursos estratégicos de los cuales dispone en abundancia nuestra América, a la cual ha ido cercando paulatinamente mediante la suscripción de tratados e instalación de bases militares, en una ocupación sutilmente hilvanada.La debida comprensión de este nuevo período histórico de parte de los diferentes movimientos y sectores populares revolucionarios implica llevar a cabo una reflexión seria y permanente respecto al papel a cumplir, al mismo tiempo que debe impulsarse la adopción de medidas políticas que sean acompañadas por los pueblos, de manera que el objetivo fundamental de la revolución socialista (o postcapitalista) tenga asideros reales y pueda construirse, en consecuencia, un nuevo tipo de sociedad, radicalmente distinto al existente.


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