Primero el agua
Parecería que deseamos comentar esas altísimas cifras de contaminación del agua en Bolivia (particularmente en Tarija) que hizo conocer el Instituto Nacional de Estadística, INE y que se deben ratificar donde se tomaron las muestras de agua, pero no es ese nuestros propósito.De lo que vamos...
Parecería que deseamos comentar esas altísimas cifras de contaminación del agua en Bolivia (particularmente en Tarija) que hizo conocer el Instituto Nacional de Estadística, INE y que se deben ratificar donde se tomaron las muestras de agua, pero no es ese nuestros propósito.De lo que vamos a ocuparnos, una vez más, es de la eliminación de aguas residuales en Tarija, porque ese no es un asunto de estadísticas, que se pueden prestar a interpretaciones, sino de apremiante actualidad, especialmente ahora que se habla tanto de industrialización.Y volvimos al tema no porque sea naturalmente agradable (como un vaso de saludable agua potable) sino porque la Cooperativa de Servicios de Aguay Alcantarillado de Tarija, Cosaalt, anunció racionamientos, justificables por el cambio de temporada al terminar el invierno.Lo que de ninguna manera se justifica, es que Tarija siga sin un sistema moderno para que las aguas residuales, o aguas servidas, tengan tratamiento moderno para que al desecharlas no contaminen el entorno rural, como ahora lo hacen.Sabemos que esa no es responsabilidad directa de Cosaalt, porque para hacer esa planta de tratamiento fue creado todo un denso ente burocrático, que debía administrar también los millones de dólares que fueron donados por Holanda para ese propósito.Hubo muchos estudios, investigaciones, trabajos de campo y de escritorio de toda índole, declaraciones y promesas, pero sin que la planta se construya y hasta los millones de dólares donados se perdieron, sin que hasta ahora se conozca a los responsables.Es un asunto que no puede quedar en el limbo judicial, como tantos otros, porque hubo daño contra el Estado y esos daños no prescriben, aunque se volvió una mala costumbre dejar que envejezcan para ver si se olvidan de ellos.Por eso, no solo los racionamientos ni las estadísticas sobre contaminación del agua merecen atención, sino también problemas crónicos para Tarija como ese de la planta para tratamiento de las aguas residuales.Ya habrá tiempo de ocuparnos de los asuntos electorales, que tienen el ambiente alborotado, domo esa peregrina ocurrencia algún candidato (preferimos no nombrarlo) para que nuestro país deje de ocuparse de la integración como Unasur y más bien se incorpore a la Alianza del Pacífico.Ese no es un tema que se debe tocar a la ligera ni mucho menos tratar de convertirlo en asunto electoral, pero felizmente las elecciones también pasarán y habrá que rendir cuentas de lo que se dijo, se hizo o se dejó de hacer con ese pretexto.De la contaminación de las aguas en Tarija y de su veracidad habrá que continuar comentando, porque definitivamente el agua no es un asunto secundario ni irrelevante. Todos los otros temas pueden esperar, especialmente aquellos que tienen que ver con las guerras.Que son varias y complejas.


