Comentario a tiempo, El día del informe
Fue parte de esos cambios que la propia madurez del país, cuando todavía eran los tiempos del partido único, se lograron sin que la nación sufriera una guerra civil o intestina. Todo se llevó a cabo dentro de los límites de la civilidad que grandes hombres del propio sistema...
Fue parte de esos cambios que la propia madurez del país, cuando todavía eran los tiempos del partido único, se lograron sin que la nación sufriera una guerra civil o intestina. Todo se llevó a cabo dentro de los límites de la civilidad que grandes hombres del propio sistema propiciaron.Destaca, dentro de esa cauda de ilustres ideólogos del sistema, don Jesús Reyes Heroles, sin cuyos aportes no podríamos explicar el México de nuestros días. Es de imaginarnos la inteligencia de estos hombres que tuvieron que convencer a los propios presidentes omnímodos, que en esos recientes tiempos gobernaban al país.No era fácil la tarea, la propia condición de conjugarse en un solo hombre la Presidencia de la República, con todos los atributos de Jefe de Estado y de Gobierno y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, obligó a una estrategia de filigrana para convencer a los presidentes en turno, que el tiempo del cambio había llegado.Con lo anterior, de ninguna manera estamos marginando el trabajo y la lucha de los líderes de la sociedad civil, sin embargo, también es bien cierto que las rebeldías se dieron en el propio seno del gobierno y de su partido político.Todo esto lo traemos a colación, porque si bien es cierto y para bien, que se acabó y para siempre “El Día del Presidente”, con el boato, y el “besamanos” correspondiente, nuestros políticos no han sabido propiciar una ceremonia Republicana que propicie un moderno formato que haga ir al Presidente de la República a la apertura del Congreso General a presentar, valga la redundancia, personalmente “el estado que guarda la administración pública federal”, en diálogo edificante con el propio Poder Legislativo. Tal situación propició que el Jefe del Ejecutivo envíe a su Secretario de Gobernación, en este caso el licenciado Miguel Ángel Osorio Chong, para entregar en un acto frío y sin mayor realce su Informe anual por escrito.Y al día siguiente o más tarde, en una ceremonia, cuando menos cálida y esa sí, llena de interés, el Presidente de la República, como ahora ocurrirá en Palacio Nacional, Enrique Peña Nieto rinda un mensaje a la nación con motivo de dicho Informe.Si México en verdad continúa en esa etapa de madurez y de desarrollo democrática, consideramos que ha llegado el momento de superar atavismos de simples posiciones antigubernamentales, para encontrar ese formato que propicie un diálogo abierto, libre y respetuoso, pero sobre todo republicano entre poderes, que logre el interés general, todo redundará, sin duda, en bien de nuestro México. Por lo pronto, hoy esperamos el mensaje del presidente Enrique Peña Nieto.*Periodista y escritor mexicano


