Calor pre-electoral

La pelea (que fue a silletazos) resultaría hasta pintoresca, sino fuera porque se produjo entre militantes de un mismo partido, lo cual preocupa porque imaginamos que hubiera sido de todo menos pintoresca si se enfrentaban seguidores de diferentes candidatos.Otro rasgo destacado en esta...

La pelea (que fue a silletazos) resultaría hasta pintoresca, sino fuera porque se produjo entre militantes de un mismo partido, lo cual preocupa porque imaginamos que hubiera sido de todo menos pintoresca si se enfrentaban seguidores de diferentes candidatos.Otro rasgo destacado en esta temporada previa a elecciones fue la mención a la iglesia católica como protagonista de noticias políticas. No es que no tengan derecho, todas las iglesias, no solo la católica, a tener posiciones políticas, pero es mejor dejar al Cesar, lo que es del Cesar.Esto, por supuesto, sin desconocer figuras tan destacadas en el ámbito político como la de Camilo Torres Restrepo,  el sacerdote que se convirtió en guerrillero en Colombia, o la del obispo de Recife, Hélder Pessoa Cámara, en el Brasil.Son casos excepcionales, es cierto, pero por la frecuencia con que se ha estado hablando de esa incursión de religiosos en la política boliviana, en esta época pre-electoral especialmente, sería mejor evitarla.En cuanto a los medios de comunicación social, cuya función primordial sigue siendo informar, orientar y entretener, la propaganda política debería estar claramente identificada, para que no perjudique el material informativo, el de opinión con autoría identificada, ni el recreativo.Es muy lamentable, pero los excesos relacionados con la pugna electoral, no solo en nuestro país sino en casi todos, suelen derivar inclusive a causas penales, como sucedió en Colombia, donde aún está preso alguien que espiaba y “hackeaba” a un candidato, por encargo de otro.Precisamente para evitar esos excesos es que existen las misiones de observadores extranjeros, aunque también sería aconsejable identificarlos muy bien, porque hay observadores que pueden estar más involucrados de lo que deberían, en el evento que observan.Así llegamos a la última semana de este agosto, que ha tenido en Bolivia temperaturas invernales muy bajas hoy, precisamente, termina el receso de labores escolares por la intensidad del frio, pero, como ya dijimos, al mismo tiempo aumenta el calor pre-electoral.A propósito, en esta semana que concluyó ayer, se cumplieron 43 años del golpe militar que en el año 1971 protagonizó el entonces coronel Hugo Banzer, con una larga secuela de efectos que son inevitables en las dictaduras.Casi lo habíamos olvidado con el atrafago pre-electoral que tuvo a la “batalla con sillas” como la noticia más notoria y destacada, además de los inevitables confrontaciones verbales, pero para para refrescar la memoria, felizmente existen suficientes registros históricos. Para terminar, esperemos que el 12 de octubre próximo podamos vivir con propiedad una nueva “primavera electoral democrática”, porque nuestro país, ya sufrió demasiados sobresaltos políticos, con golpes de Estado, exilios y otros efectos indeseables que no debemos olvidar.Eso depende de nosotros mismos y debemos tener plena conciencia de que es así.


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