Entre el Chagas y la OEA
Es que la credibilidad de la OEA comenzó a perderse cuando por encargo del gobierno de los Estados Unidos aceptó “expulsar” a Cuba y continuó a la bajas por acciones desatinadas de sus agencias, como la Comisión de Derechos Humanos, CIDH, en el caso Mapiripan.Por esas y por muchas otras...
Es que la credibilidad de la OEA comenzó a perderse cuando por encargo del gobierno de los Estados Unidos aceptó “expulsar” a Cuba y continuó a la bajas por acciones desatinadas de sus agencias, como la Comisión de Derechos Humanos, CIDH, en el caso Mapiripan.Por esas y por muchas otras razones nos preguntábamos qué tiene que hacer la OEA actuando como fiscalizador de elecciones en una región que ya tiene a Celac y Unasur como entidades de integración suficientemente legitimadas.Pero de eso tendremos que ocuparnos en otra ocasión, cuando las fiebres electorales se hayan disipado (ahora están altísimas), de manera que ocupémonos de algo sin ninguna duda mucho más importante, que es la enfermedad de Chagas y su desagradable portadora: la vinchuca.Según información reciente, Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija aumentaron el nivel de infestación con vinchucas a más del uno por ciento, con lo cual también aumenta la probabilidad de que la enfermedad de Chagas muestre el correspondiente incremento.El Ministerio de Salud, según la misma información, reveló que el porcentaje de afectados con Chagas alcanzó el 22por ciento de toda la población boliviana, lo cual ya es una cifra alarmante pues los tratamientos médicos conocidos son pocos. Al menos 1.950.000 bolivianos se encuentran afectados con la tripanosomiasis americana. En tanto que un elevado número de personas está en riesgo de contraer esta enfermedad, que es causante de la muerte del 13 por ciento de la población.Un periódico de Santa Cruz publicó algo sobre una nueva medicina (que estaría siendo probada) para combatir la enfermedad de Chagas, pero eso también (como la actividad pre-electoral de los políticos) esperaremos que madure un poco, para comentarlos luego con seriedad.Es una precaución razonable, porque algunos políticos ya están en acciones tan insólitas como la de recurrir a la OEA por supuestas irregularidades de sus antagonistas, y otras actividades por ese estilo, que seguramente nos saturarán en las siete semanas que faltan para las elecciones.Se han dado casos recientes, en países hermanos, de intensa “guerra sucia” pre-electoral, que incluyeron intervenciones telefónicas ilegales y acción (también ilegal) de “hackers” para espiar la actividad de sus antagonistas.Esperamos sinceramente que en Bolivia no lleguen a extremos como esos, pero, como en el caso de la enfermedad de Chagas, hay que estar prevenidos, porque las campañas electorales pueden convertirse también en algo tan peligroso como una epidemia.Dejemos el asunto de ese tamaño, entonces, porque hay otros temas de gran actualidad, como el racismo, (además del mal de ébola, y de las guerras, por supuesto) que están pendientes de ser analizados con seriedad.También habrá que ocuparse de la OEA, antes de que desaparezca definitivamente, lo que deseamos que sea pronto.


