Claquetarija Her

No al otro, sino la fantasía del otro. El proceso de enamoramiento es la recreación de un fantasma a partir de un estímulo simbólico. Allí está el otro, el otro como un significado que hay que descifrar. Y al descifrar creemos descubrir cuando en realidad construimos. El amado es construido...

No al otro, sino la fantasía del otro. El proceso de enamoramiento es la recreación de un fantasma a partir de un estímulo simbólico. Allí está el otro, el otro como un significado que hay que descifrar. Y al descifrar creemos descubrir cuando en realidad construimos. El amado es construido como fantasía, al modo en que Kant construye el objeto como fenómeno. Nuestro yo emocional opera análogamente al yo transcendental de Kant. De ahí que sea imposible, según Lacan, hacer el amor con el otro. Siempre e inevitablemente lo hacemos solo con nosotros mismos.La Película fue dirigida por Spike Jonze y plantea la posibilidad en un futuro próximo la interrelación amorosa entre un humano y una inteligencia artificial, como una bizarra combinación entre ciencia ficción y romance, que extrañamente funciona pues la caracterización, el arte y sobretodo un guion muy pulido aportan a que Her sea una muy buena película.  Her posee la voz de Scarlett Johansson que hace de Samantha (en griego la que sabe escuchar) como protagonista absoluto el ganador del globo de oro a mejor actor y nominado al Oscar, Joaquín Phoenix, que interpreta brillantemente a Teodoro, un hombre triste y solitario que acaba de terminar una relación matrimonial, y casualmente se embarca en una virtual (si es que no son todas las relaciones virtuales).Por eso cabe preguntarse ¿Qué es la conciencia? Algo que brota de la materia, que parece empezar en ella pero que quizá no depende de ella. En rigor solo podemos constatar nuestra propia conciencia. Y la de los otros, humanos o máquinas, es solo un “como si”. No es constatable la conciencia de Samantha, pero tampoco lo es en rigor la de mi amigo real. No obstante, ambos se comportan como si la tuviesen. Si no cuestiono una, ¿es lícito filosóficamente cuestionar la otra? Como dice Samantha en una secuencia del film: hay muchas cosas que nos unen. Vosotros y yo tenemos materia. Samantha-conciencia aprende, evoluciona, lee física y cosmología y hasta conoce a la versión informática de Allan Watt, el gran orientalista norteamericano que divulgó como nadie las ideas taoístas en Occidente. Todo ello nos hace pensar que Samantha crece y crece como “persona”. Pasa a otro nivel de conciencia gracias a su aprendizaje y a ese amor total, que no es una caja limitada que se satura, sino un recipiente que se hace más y más grande cuanto más amor da y recibe.Recomendada para verla en pareja.Puntaje 6 sobre un máximo de 7


Más del autor