Griesa aprieta pero por ahora no ahorca
‘Tudo bem’: solamente mantuvo bloqueado el pago de la deuda con jurisdicción norteamericana. Este proceder ‘generoso’ buscó evitar un derrumbe del precio de la deuda normalizada o reestructurada de Argentina. De modo que fue Griesa y no la solvencia económica del ‘modelo’, como se...
‘Tudo bem’: solamente mantuvo bloqueado el pago de la deuda con jurisdicción norteamericana. Este proceder ‘generoso’ buscó evitar un derrumbe del precio de la deuda normalizada o reestructurada de Argentina. De modo que fue Griesa y no la solvencia económica del ‘modelo’, como se jactan los K, lo que detuvo el alud. Esta ‘estabilización’ le quitó impacto financiero a la declaración oficial ‘defol’ oficial por parte del comité de bancos y fondos encargado de ese menester. Es así quienes compraron bonos de seguros contra ‘defol’ ‘al descubierto’, o sea sin poseer efectivamente los títulos de deuda que se entregan para cobrar el seguro, no pudieron salir a comprarlos (después de la declaración de ‘defol’) a precios de remate. Esas apuestas ‘al descubierto’ representan el 80% de los bonos de seguro contra ‘defol’. Los bonos en dólares, con vencimiento en 2033, “se estabilizaron”, constata The Wall Street Journal, (4.8) en 85 centavos de dólar, contra una cotización pre-defol de 96 centavos.Bancos extranjerosLa movida de Griesa está vinculada a la gestión de un conjunto de bancos extranjeros – JP Morgan, Citibank, HSBC – para comprar la deuda a los fondos buitres con un descuento (20%). Para no torpedear el negocio, el juez suspende la ejecución de la sentencia. Los bancos esperan, además, que el arreglo eleve la cotización de la deuda de Argentina y que el gobierno los elija para la colocación de más deuda en el futuro, en especial para YPF. El arreglo beneficiaría también a pulpos como Chevron, que invierten en Vaca Muerta con crédito del exterior (mucho más barato que el uso de sus propios fondos). Si todo esto sale bien, los bancos pedirían a Griesa que suspenda su fallo hasta el 1 de enero, lo cual habilitaría el pago regular de la deuda externa normalizada. Los K ya han recurrido a este procedimiento en los litigios en el tribunal arbitral del Banco Mundial, donde los fondos amigos compraron a las empresas que judicializaron la pesificación de tarifas, para comprar el fallo adverso con una quita.Varios medios de información, tanto oficialistas como opositores, señalaron que Kicillof prefería esta salida a la fracasada de los bancos locales. Es que podría negociar con la banca extranjera algo que no lograría de la nacional: obtener financiamiento para Vaca Muerta. Después de vociferar la intención de reconstruir la burguesía nacional, el nacionalismo criollo preferiría proceder a una entrega financiera y de recursos estratégicos enorme. Parece claro que si todo esto no prospera, la ‘generosidad’ de Griesa terminaría con el próximos vencimiento de deuda regular (60 días), en cuyo caso el WSJ ya no podría mencionar la “estabilización” del precio de los bonos.El ‘inconveniente’ de este plan es, sin embargo, que los ‘nacionales y populares’ acabarían pagando, con una quita menor, la deuda buitre, que totaliza unos u$s 15 mil millones. Como tampoco tienen esa plata en efectivo, deberían hacerlo con bonos a una tasa similar a la arreglada con Repsol – un 9% anual. Esta tasa superior al doble de la media internacional, equivaldría a un nuevo endeudamiento por u$s 30 mil millones.2001-2014Es curioso, en este marco, que K y anti K, coincidan en que este ‘defol’ no es como el de 2001. Alegan que la deuda dolarizada es apenas la mitad del PBI; que solamente el 20% de ella es con privados y que un 8% corresponde a extranjeros. Como se puede juzgar por estos porcentajes, la burguesía local es la acreedora privada principal del Estado argentino. En 2001, de todos modos, la deuda externa era apenas un poco mayor en términos porcentuales y solamente la mitad estaba en manos de privados – la otra mitad era con organismos internacionales; hoy se encuentra, además, en la cartera de la Anses y el Banco Central. En 2001, la deuda estatal era de u$s 140 mil millones, en la actualidad es de u$s 250 mil, y se iría a casi 300 mil con el pago en bonos a los fondos buitres o bancos sustitutos. Las reservas internacionales disponibles son apenas de u$s 15 mil millones, exactamente igual a los vencimientos hasta diciembre de 2015. O sea que Argentina está objetivamente en ‘defol’.Otro argumento para distanciar la situación actual de 2001, es que las tenencias de deuda de la Anses y otras entidades públicas, son de refinanciamiento indefinido. Esto es obviamente falso porque poseen los mismos títulos de deuda que el resto de los acreedores. También es falso que a los acreedores solamente les interese cobrar los intereses y no recobrar el capital, esto porque cuando se complica el pago de los primeros, buscan recuperar el segundo, o porque cuando se alteran las condiciones que financiaron ese capital, procuran devolverlo al menor costo. No es cierto tampoco que haga una diferencia sustancial que, en 2001, los bancos estuvieran dolarizados y ahora están pesificados: una salida de depósitos, que podría ser motivada por una devaluación, los dejaría en situación de quiebra. En un caso así no podrían recurrir al Banco Central, como sí hicieron en 2002, porque ahora el BCRA tiene un déficit financiero de alrededor de $ 200 mil millones y activos incobrables (letras intransferibles al Tesoro) por varias decenas de miles de millones de dólares. El pago de deuda con bonos, en lugar de efectivo, es una señal de incapacidad de pago. Otra manifestación de la situación de ‘defol’ es el déficit del Tesoro, que será de más de $ 200 mil millones, sin otra financiación que la del Banco Central a fondo perdido.El gobierno ha buscado salir de este impasse, este año, mediante un re-endeudamiento internacional, alegando, él mismo, “restricción externa”, o sea esa incapacidad de pago. Tomar deuda para pagar deuda es el sucedáneo de una refinanciación de la deuda, que podría ser peor que ella. Esta política ha sido interrumpida por la crisis con los buitres. La luz verde de Griesa a una negociación con bancos extranjeros, procura restablecerla.La declaración oficial o no de un ‘defol’ es circunstancial; la crisis capitalista es de conjunto. Una década más tarde, la misma estructura económica ha provocado el mismo derrumbe social.


