Volvamos a Dios

ha ido cambiando nuestro ritmo de vida porque no son pocos los sobresaltos que nos provocan los acontecimientos adversos tanto en los sucesos de nuestros pueblos como en las catástrofes naturales, como sequías, inundaciones, tormentas, muchísimos incendios, terremotos, calentamiento de la...

ha ido cambiando nuestro ritmo de vida porque no son pocos los sobresaltos que nos provocan los acontecimientos adversos tanto en los sucesos de nuestros pueblos como en las catástrofes naturales, como sequías, inundaciones, tormentas, muchísimos incendios, terremotos, calentamiento de la tierra, la contaminación de la atmósfera, son demasiados acontecimientos negros y funestos que nos sacuden a diario, y que decir de la contaminación de la conciencia del hombre de hoy, que se  ha formado nuevos ídolos como es el dinero, el poder y la adoración a estos ídolos del materialismo mas extremo, es lo que da lugar a tantos actos de deshumanización porque el dinero y el poder han llegado a ser los dioses que están por encima de la vida misma.Este es el momento de volvernos a Dios, es el momento de levantar la mirada hacia el único, el verdadero, el fiel Amigo. No endurezcamos nuestro corazón dejemos que el Señor entre en nuestra vida, así seremos mejores padres, mejores hijos, mejores hermanos, mejores amigos y sobretodo aprenderemos a obrar con justicia a desechar egoísmos a pensar un poquito menos en nosotros y un poquito más en los demás.Para esto es necesario conocer su palabra, porque su palabra es lámpara que alumbra nuestros pasos, es palabra que orienta, que alienta, que consuela, que da esperanza, su palabra nos abre el horizonte y nos muestra el camino.La palabra del Señor no vuelve vacía porque penetra en el fondo del alma y cuestiona, conmueve y el que la escucha siempre tiene una respuesta en su conciencia.Nuestra conciencia es esa “ computadora” que El Señor puso en cada corazón, allí se registran todos nuestros actos y nos revela si son buenos o malos, si hemos actuado con sinceridad o hipócritamente, si hemos engañado o hemos violado la ley de Dios que es la ley del amor, esa computadora no falla, de ella no se escapa ningún dato, lo positivo y lo negativo y se archiva, cuando ese archivo está muy cargado nuestra conciencia nos intranquiliza ya nuestra alegría no es tal, sino es una alegría de afuera casi no sentida.Busquemos la paz en ese Señor Jesús que nos llama, que nos espera, que nos tiende su mano, no sigamos ignorándolo, pasando de largo, haciendo oídos sordos cuando alguien nos habla de El o poniendo pretextos para no acercarnos.Hermanos este es el momento de escuchar la palabra de Jesús que dice: “Vengan a mi todos los que estáis cansados y agobiados porque mi carga es ligera mi yugo es suave”. Dice Juan Pablo II: “No hay peor  prisión que un corazón cerrado”


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