…más amigo de los pobres
Hoy existen sindicatos campesinos poderosos, algunos dirigentes campesinos (Alfaro no es el único) aparecen casi a diario en la prensa, pero nada de eso sería posible si Gualberto Villarroel no hubiera convocado el primer congreso campesino de Bolivia. Pero la memoria es ingrata.Para no...
Hoy existen sindicatos campesinos poderosos, algunos dirigentes campesinos (Alfaro no es el único) aparecen casi a diario en la prensa, pero nada de eso sería posible si Gualberto Villarroel no hubiera convocado el primer congreso campesino de Bolivia. Pero la memoria es ingrata.Para no sumarnos a la ingratitud, dediquémosle el comentario de hoy a quien todavía el pueblo boliviano llama “Presidente mártir”, porque lo fue y aunque existan pocos documentos históricos que hablen de él con justicia, no podrán ignorarlo ni ignorar lo que hizo.Por supuesto que hay otros temas urgentes, como la contaminación del rio Pilcomayo, que ya fue denunciada o el que el 80 % de las operaciones mineras (como la que contamina el rio Pilcomayo), operan sin licencias ambientales, pero de eso deben ocuparse las autoridades, que para eso están.Sigamos con el Presidente mártir, de quien probablemente muchos bolivianos, campesinos o no, ni siquiera conocen el nombre completo, de ese amigo de los pobres asesinado el 21 de julio del año 1946. Sería muy lamentable olvidarlo.Gualberto Villarroel López nació en Villa Rivero en la provincia de Punata, Cochabamba, el 15 de diciembre de 1908. Fue un héroe de la Guerra del Chaco contra Paraguay. Apoyó la dictadura progresista militar-socialista de David Toro Ruiloba y también a Germán Busch.En diciembre de 1943, por un golpe de estado contra el presidente Peñaranda, el entonces mayor Gualberto Villarroel se convirtió en el presidente de Bolivia, Luego, por la nueva Constitución de 1945, fue elegido Presidente Constitucional para un período de 6 años.Promulgó reformas profundas, incluidas el reconocimiento a los sindicatos y el derecho a pensión y al retiro voluntario, además de la abolición del pongueaje y mitayaje. También realizó el deseo de Busch de una asamblea indígena, la primera de este tipo en la historia de América Latina.El 21 de julio de 1946 fue derrocado por una turba, que lo asesinó en el Palacio de Gobierno para posteriormente arrastrarlo por la plaza mientras era apuñalado y golpeado cruelmente y fue luego colgado su cadáver en la Plaza Murillo.El también inolvidable escritor Augusto Céspedes Patzi (El Chueco) seguidor de Villarroel, publicó más tarde “El Presidente Colgado”, un libro que todos los bolivianos deberíamos haber leído o que deberíamos volver a leer para conocer mejor nuestra propia historia.No se ha escrito mucho sobre ese tan especial amigo de los pobres, sin embargo, algo podemos encontrar en alguna de las modernas enciclopedias virtuales, que informan, aunque sin el encanto de los ahora “antiguos” libros.Por eso, especialmente para los campesinos bolivianos, el presidente mártir Gualberto Villarroel y su sacrificio por defenderlos deberían ser asuntos de conocimiento obligatorio y de permanente recuerdo agradecido.





