Morir por inanición

Es que la Organización de Estados Americanos, esa institución que llego a tener tanto poder como para “expulsar” a uno de esos estados, si es que al que comandaba el grupo no le agradaba, está ahora virtualmente muriendo por inanición.En estos días, precisamente, la OEA se está...

Es que la Organización de Estados Americanos, esa institución que llego a tener tanto poder como para “expulsar” a uno de esos estados, si es que al que comandaba el grupo no le agradaba, está ahora virtualmente muriendo por inanición.En estos días, precisamente, la OEA se está reuniendo en la capital paraguaya, Asunción, y si no fuera por algunos “rifirrafes”, que no califican para llamarse de otra manera, la reunión pasaría desapercibida.Alguien sintetizó la situación con una pregunta que cada vez más personas se hacen en América Latina, es decir, en Nuestra América: ¿Si ya tenemos CELAC, para qué sigue existiendo la OEA? Y es una pregunta muy difícil de responder.Antes de continuar, precisemos que “inanición es una forma extrema de desnutrición, que puede inclusive provocar la muerte” y lo que se nota en la OEA son síntomas inocultables de inanición, que no se pueden llamar “hambre”, porque nadie diría que esa organización pasa hambre.Porque la OEA cuesta, ya que tiene embajadores, asesores y personal subalterno “trabajando” en Washington, donde tiene su oficina principal, pero hace muchos años, décadas, que no se ven los resultados de ese trabajo.En realidad, la OEA no se hace notar en el continente (ni en ninguna otra parte) desde cuando tuvo la insólita decisión de “expulsar” a Cuba por decisión del gobierno estadounidense, que vio en la isla un potencial enemigo en los días de la confrontación de Washington con Moscú.Esa, llamada Guerra Fría”, hace también muchos años que acabó, pero da la impresión de que los Estados Unidos todavía no le perdonan a Cuba el haberse salido de las órbitas geopolíticas que controlan los gringos.Ahora parece que están con intención de armar otra Cumbre de las Américas, que es como llaman a las reuniones de alto nivel que organiza la OEA, en la última de tales cumbres, que se reunió en  Cartagena, lo único notorio fue el escándalo de agentes de seguridad de Barack Obama con chicas.Pero nada sacamos con volver a mencionar ese acontecimiento que a muchos latinoamericanos aun nos provoca vergüenza. No sabemos si  los protagonistas del escándalo en algún momento se avergonzaron.Terminemos entonces con la Organización de Estados Americanos, la tristemente célebre OEA, para consolidar nuestros propios espacios de integración, eficientes y sin injerencia de fuerzas ajenas a las de nuestra legítima Patria Grande.A la OEA le tocará un sepelio sin bandas militares, sin escoltas y sin ramos de flores, es decir lo que en nuestras tierras conocemos como “entierro de pobre”. No es una forma feliz de terminar algo, pero es que no estamos hablando de felicidad, sino de un final inexorable.Y no pretendan hacer otra Cumbre de las Américas.


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