Un mandato muy largo
Juan Carlos de Borbón asumió como Rey de España el 22 de noviembre de 1975 y su hijo, Felipe de Borbón, se convirtió en príncipe de Asturias, título del heredero de la Corona española, en enero de 1977.O sea que dentro de unos meses, en noviembre concretamente, hubiera cumplido 40 años...
Juan Carlos de Borbón asumió como Rey de España el 22 de noviembre de 1975 y su hijo, Felipe de Borbón, se convirtió en príncipe de Asturias, título del heredero de la Corona española, en enero de 1977.O sea que dentro de unos meses, en noviembre concretamente, hubiera cumplido 40 años como Monarca, los cuales, sumados a los otros 40 años de dictadura del “Generalísimo” dan una idea de por qué está España en su calamitosa situación actual.Con razón los españoles indignados (así se llaman ellos mismos) suman millones y protagonizan las protestas que ya los hicieron un fenómeno conocido en todo el mundo, pero recuperar la dignidad no será fácil, porque la monarquía y sus extravagancias son solo parte del problema español.Volveremos a conocer detalles de los densos procesos judiciales en los cuales ha estado (y todavía está) embarcada la familia real y nada de raro tendría que el abdicante Juan Carlos vuelva a sus paseos en África, donde cazaba elefantes, tan al borde de la extinción como las monarquías.Ayer mismo, sin ir más lejos, el sociólogo estadounidense James Petras decía que hay un gran disgusto entre la gran mayoría de la población española. Y agregaba que esta renuncia “es tal vez un esfuerzo tratando de lavar la cara y buscar poner nuevas caras en la monarquía. Pero ya el desgaste de la monarquía está generalizado. Si tuvieran un referéndum sobre sí o no eliminar la monarquía en favor de una república moderna, la monarquía pierde por un margen contundente”.En cuando a los posibles cambios en la política, el mismo Petras dijo que “la corona simplemente santificaba lo que los políticos de la derecha hicieran”. Privatizar la banca y crear las burbujas inmobiliarias no fue iniciativa del rey-cazador, sino de los políticos que lo rodeaban.Apenas se supo de la abdicación, comenzaron en España a escucharse voces que claman por un referendo, para cambiar sustancialmente la estructura de ese país y volver con dignidad a tener instituciones democráticas que funcionen.No será una lucha corta ni fácil, porque también allí hay intereses privados enormes, como los de las petroleras en las costas de Canarias, que preferirían que nada cambie y que solamente Felipe sustituya a Juan Carlos. Es que 40 años de un modelo de gobierno (casi 80, contando los de Francisco Franco) resultan casi una eternidad y el cambio, lo mismo allí que aquí, no es un proceso rápido ni sencillo, sin embargo es deseable que en España lo logren. (Aquí también, por supuesto).De manera que con seguridad seguiremos escuchando sobre “los indignados españoles” y ojalá no tengamos nunca aquí sus equivalentes criollos.


