Revisando lo publicado
Por eso, es mejor tener precaución con lo que se publica, sea en el Times o en Wasap, Twiter, o en cualquier otro medio y es aconsejable verificarlo en otras fuentes para no correr el riesgo de caer en la entropía.En el Sunday Times se publicó algo sobre el tráfico de influencias para que...
Por eso, es mejor tener precaución con lo que se publica, sea en el Times o en Wasap, Twiter, o en cualquier otro medio y es aconsejable verificarlo en otras fuentes para no correr el riesgo de caer en la entropía.En el Sunday Times se publicó algo sobre el tráfico de influencias para que Qatar fuera sede del campeonato mundial de futbol el año 2022 y la publicación involucra a muchas personas con demasiados millones de dólares. No es una primicia, pero es mejor esperar más datos.Porque acusar sin pruebas se volvió algo tan común, que hasta un ex presidente colombiano dijo que el actual presidente de ese país estuvo involucrado con “dineros calientes”, como llaman allí a los que proceden del tráfico ilegal de drogas.Después, el acusador (Uribe) “rectificó” y dijo que el presidente (Santos) no recibió esos dineros personalmente sino que “financiaron” su campaña hace cuatro años. A eso se llama “guerra sucia” y terminará (si acaso termina) después de las elecciones del 15 de junio próximo.De manera que es mejor tener siempre precaución con lo que se publica, porque esas acusaciones no comprobadas fueron reproducidas en varios medios y “condimentaron” la campaña electoral que todavía vive Colombia.Hay otra publicación que nos inquieta, pero no es del Times (de ningún Times) sino de Wikipedia, la utilísima enciclopedia virtual, de donde a menudo obtenemos información porque suele ser de mucha confiabilidad.Al buscar allí “Guerra del agua” encontramos que: “impulsada por el Banco Mundial, la multinacional Bechtel firmó un contrato con Hugo Banzer, presidente y antiguo dictador de Bolivia, para privatizar el servicio de suministro de agua a Cochabamba”. “El contrato fue oficialmente adjudicado a una empresa denominada Aguas del Tunari, un consorcio empresarial formado por Bechtel (que participaba con el 27,5 por ciento), la empresa norteamericana Edison, las empresas bolivianas A. Petricevich y S. Doria Medina, así como el consorcio español Abengoa S.A. (que participaba con el 25 por ciento)”.De A. Petricevich sabemos poco, pero de S. Doria Medina sabemos que aspira a ser presidente del Estado Plurinacional de Bolivia y dudamos que se trate de un homónimo de quien fuera también ministro de Jaime Paz Zamora y empresario, o sea Samuel Doria Medina.Si es el candidato, tiene todo el derecho de creer que es mejor privatizar servicios como el del agua potable, pero si ha cambiado de criterio, debería hacerlo saber ahora, que tiene acceso casi ilimitado a los medios de comunicación. Esperaremos, porque aún falta un poco más de cuatro meses para elegir a quien sustituirá a Evo Morales o para reelegirlo. Pero por eso comentamos ayer que la privatización era en nuestro país un riesgo todavía vigente.


