Reflexiones desde el Cursillo: Dios en el Hogar

Porque Dios debe ser uno más en la familia, pero ¿cómo?  Por la educación y el ambiente cristiano que tú, padre y madre, puedan crear en el hogar.El ambiente cristiano en el hogar abarca campos amplísimos, que se estampan como sellos imborrables en la mente y en el corazón de los hijos; ...

Porque Dios debe ser uno más en la familia, pero ¿cómo?  Por la educación y el ambiente cristiano que tú, padre y madre, puedan crear en el hogar.El ambiente cristiano en el hogar abarca campos amplísimos, que se estampan como sellos imborrables en la mente y en el corazón de los hijos;  y esa simiente, esa semilla, sembrados por la educación cristiana, germinará y dará frutos, perdurará a través de los años de vida de cada ser.Quien ha tenido la suerte de conocer a Dios desde niño, en todas las facetas de su existencia, habrá podido recorrer el camino, teniendo en su fe, el apoyo, la seguridad de que no está solo;  aún en los momentos difíciles, la esperanza de ver brillar de nuevo el sol, le dará la fortaleza para enfrentar los obstáculos del camino, porque sabrá que hay un Dios, que ha conocido desde niño, que nos ama y camina a nuestro lado. Contar con Dios es hacerle un sitio en el hogar, es vivir con fe, una fe que se irá robusteciendo en la medida en que lo vayamos conociendo.Una ocasión apropiada, es la hora del almuerzo, orar unas breves palabras para agradecer a Dios por los alimentos, cada día lo hará un miembro de la familia.También antes de dormir, unas sencillas palabras de gratitud y de bendición.Esto no es convertir la casa en un convento, se trata de hablarle a quien está presente, en quien creemos, a quien amamos.La presencia de Dios se hará palpable como cuando la lluvia fina moja la tierra.Es muy grande la responsabilidad de educar a los hijos, esta educación es un esfuerzo constante que abarca una inmensidad de sacrificios, también de esperanzas, satisfacciones; es importante la responsabilidad de los padres y esto implica coherencia entre lo que se enseña y en lo que se vive, en lo que se pide y en lo que se da.Que mayor apoyo que una educación cristiana, teniendo como modelo a Cristo, modelo para todos los hombres.Tu responsabilidad, padre y madre de familia, es evitar que Dios sea un desconocido en tu hogar, trata de que sea uno más en tu hogar, no te olvides de que todos llevamos en nuestra sangre, un tesoro fisiológico, psíquico y espiritual que nos han transmitido nuestros padres y si tu transmites el valor de la verdad, tus hijos no sabrán mentir, si transmites el valor de la honradez, nunca caerán en la corrupción del robo, si les transmites fortaleza, nunca se dejarán caer, sino estarán preparados para enfrentar cualquier situación y si les transmites la fe en Dios, no caerán fácilmente en el ambiente falso y egoísta de muchos de sus compañeros y “amigos”.Enseñarles a rezar, a hablar con Dios, es entablar una amistad, una familiaridad con El Señor, que nunca se borrará de ellos y ellos enseñarán a su vez a sus hijos.Cuantas personas adultas rezan lo que sus padres les enseñaron cuando eran pequeños.La piedad de las madres sobrevive en los hijos y este es el lazo que nos une a nuestros padres y a Dios.Contar con Dios, es hacerle sitio en el hogar, que no sea un desconocido, sino alguien a quien amar, respetar y obedecer, pero con la alegría de saber que es un Padre de amor.Una madre le preguntó a un santo, que oraciones podría rezar con sus hijos y él le contestó: “Muy breves, las que a ti te enseñó tu madre, yo todavía rezo en voz alta por la noche las oraciones que me enseñó mi madre”.“Vuestra piedad queda en el fondo del alma y si vienen luego las pasiones que nos tiran abajo, al final vuelve a brotar la buena semilla ¿oyes? No se pierde nunca la piedad que las madres metéis  en el corazón de vuestros hijos”.


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