Liderazgo y desarrollo
Con los Ejecutivos Departamentales denominados Gobernadores de los Departamentos, reconocidos como las Máximas Autoridades Ejecutivas (MAE´s) y los Presidentes de las Asambleas Legislativas Departamentales, responsables de dirigir las Asambleas Legislativas Departamentales encargadas de ...
Con los Ejecutivos Departamentales denominados Gobernadores de los Departamentos, reconocidos como las Máximas Autoridades Ejecutivas (MAE´s) y los Presidentes de las Asambleas Legislativas Departamentales, responsables de dirigir las Asambleas Legislativas Departamentales encargadas de deliberar, legislar y fiscalizar a las MAE´s y todo el andamiaje en las nacientes Gobernaciones (Secretarías, Direcciones, etc.) eran las dos instancias que tenían la responsabilidad de llevar adelante este importante cambio político, legislativo y administrativo en Bolivia, en el cual ya estaban inmersos con anticipación los municipios.En Tarija, además de lo mencionado, se dieron dos pasos delante del resto del país: Se funda la única autonomía regional del país ubicada en el Chaco Tarijeño y se procede a la elección por voto popular de los Ejecutivos Seccionales, además del Gobernador, los Gobiernos Autónomos Municipales, los Asambleístas Departamentales y Plurinacionales.La autonomía departamental debía impulsar el desarrollo económico, productivo y social en cada jurisdicción.El tiempo ha transcurrido y la evaluación que se puede hacer de estos últimos cuatro años desde nuestra modesta opinión, se puede sintetizar en líneas generales en las siguientes conclusiones:• En todo el país, el proceso autonómico ha sufrido tropiezos propios del inicio de una etapa de trasformación, donde los electores y los elegidos no entendieron ni dimensionaron a cabalidad el tremendo desafío al que se sometían.• El quehacer de las Asambleas Legislativas y el comportamiento de las Gobernaciones como aquellas instancias de generación de propuestas de leyes y normativas ha sido sesgado y bajo el común denominador de respuestas coyunturales que en la mayoría de los casos resultaron de poca o ninguna relevancia a meses de haber sido sancionadas y promulgadas.• Es tan evidente lo anterior, que si se hace una valoración de todas las leyes en los 9 departamentos, la mayoría no han sido puestas en práctica y en muchos casos solo han sido útiles para enfrentamientos políticos estériles entre miembros de las Gobernaciones y Asambleístas de la oposición sobre todo.• Las Gobernaciones acuden a las Asambleas de forma práctica cuando se trata de la aprobación de los presupuestos (Ley Financial; Leyes Intrapartidas; Reformulados al Presupuesto). Pasados esos momentos, donde se nota cierta importancia de las instancias legislativas departamentales, el proceso del quehacer Departamental es totalmente absorbido por los Gobernadores y sus equipos de trabajo, demostrando en la práctica que las diferencias con las extintas Prefecturas son tan sutiles que apenas se perciben.• Nuevamente lo indicado es tan cierto que Leyes referidas a la Organización del Poder Ejecutivo Departamental ni siquiera se han considerado, dejando que las MAE´s definan como mejor les parezca, aprovechando los aportes de los equipos de personas que los acompañan y en el lapso que les toca ejercer sus funciones, el desarrollo de sus departamentos. • Los procesos de fiscalización desde las Asambleas a pesar de ser un mandato constitucional y legal, se deja solo a los de la oposición cuando sobre todo es un deber que debieran practicar los miembros de las bancadas oficialistas para no permitir sorpresas indeseables y desgastes políticos prematuros.Es decir: la propuesta de que nuestro estado Plurinacional se desarrolle considerando el modelo autonómico, bajo una coordinación de competencias definidas en la Ley Marco de Autonomías y Descentralización “Andrés Ibáñez” Nº 031 del 19 de Julio de 2010, no está avanzando, generando serios cuestionamientos a la labor legislativa y de fiscalización de los Asambleístas y al resto de autoridades electas de los Departamentos. ¿Esto significa que el modelo autonómico planteado desde el Gobierno está fracasando? – ¿Podemos planificar desarrollos departamentales que promuevan y garanticen el desarrollo integral, justo, equitativo y participativo del pueblo boliviano, a través de la formulación y ejecución de políticas, planes, programas y proyectos concordantes con la planificación del desarrollo nacional? – ¿Se pueden estructurar presupuestos bajo el paradigma del “Vivir Bien” en el marco de planes de desarrollo departamentales que eviten la inscripción de proyectos de última hora que más temprano que tarde desvirtúan las asignaciones presupuestarias y crean falsas expectativas en la población, transformándose después en presiones sociales ? –– ¿Se pueden seguir inscribiendo Proyectos nuevos para su ejecución o es preferible terminar cuanto antes los ya registrados? – ¿Cómo, quienes y en base a qué criterios definen la asignación de recursos en los departamentos? – ¿ Que podemos hacer para que los presupuestos sean transparentes, entendibles y rápidamente podamos analizar cómo se asignan los recursos ? – ¿Existen problemas de competencia? – ¿Dónde está el problema de fondo? Sin lugar a dudas, los liderazgos que se puedan generar de cara a las elecciones de Octubre/2014 deberán responder de forma clara y precisa a nuestros cuestionamientos como a muchos otros que surgirán. No podemos postergar por otros cinco años lo que demanda la población. El desarrollo implica planificación, recursos y conocimiento. Es tiempo de parar la improvisación.


