Hoy es el día

Es que en nuestro país, a diferencia de otros, no es tampoco la Virgen María, la madre de Cristo, quien inspiró este día tan especial, aunque realmente todos los días deberían ser de la Madre,  o sea muy especiales, porque nuestra madre es el ser humano más importante.Como tantos días ...

Es que en nuestro país, a diferencia de otros, no es tampoco la Virgen María, la madre de Cristo, quien inspiró este día tan especial, aunque realmente todos los días deberían ser de la Madre,  o sea muy especiales, porque nuestra madre es el ser humano más importante.Como tantos días  especiales, el del padre, el de los niños, el de la secretaria, y otros, el Día de la Madre tiene el riesgo de convertirse en un día para comprar regalos y eso es algo que no se debe permitir, porque los sentimientos no son cuestión de mercado.Por eso a la madre, a nuestra madre, mejor que regalarle objetos, debemos regalarle hoy nuestro sincero cariño y nuestro tiempo privilegiado, no un momentito de visita protocolaria, sino lo mejor de nuestro tiempo.Para salir a pasear con ella, y aprender alguna poesía para recitársela, por ejemplo  El Brindis del Bohemio, o Las Uvas del tiempo, del venezolano Andrés Eloy Blanco, que dice: “…tu eres mi madre que me dice siempre que son hermosos todos mis poemas…”.Todo eso y mucho más, para no caer en la frivolidad del regalo simple y llano, que estamos seguros que nunca podría compensar esas horas maravillosas de compañía recíproca y gratificante de los hijos con sus madres.Hoy es el día, para quienes tienen aún a su madre, de compensar en parte el cariño y la dedicación que solamente una madre puede dedicar a sus hijos  y que nunca será plenamente agradecida por los hijos, que solamente comienzan a valorar lo que tienen cuando también son padres.Por eso, todo lo que digamos y todo lo que hagamos por quien nos ha dado la vida, siempre pecará de insuficiente y de ninguna manera alcanzará un día, o un mes o un año, para compensar ese gran cariño de madre.Y tenemos, además, como bolivianos, la obligación de hacerles conocer a nuestros propios hijos la gran gesta heroica de las madres que ofrendaron sus vidas en La Coronilla, por un país que aún no había nacido y ya estaba en deuda con ellas.En otros países, en cualquier otra parte del mundo, tendrán motivos y razones para consagrar por lo menos un día al merecido homenaje a las madres. En Bolivia, nuestros motivos y razones tienen el particular orgullo de ser una fecha con incomparable valor histórico.Todo puede esperar, no importa lo importante que sea o que parezca que es. Hoy es el día que se lo debemos a nuestras madres y, no importa lo que hagamos, esa deuda seguirá siendo siempre algo impagable.Honremos, entonces, a nuestras madres, y también  a “nuestras” Heroínas de La Coronilla.


Más del autor