Los depredadores

Parecería que ya no queda tiempo para hablar, entonces, de extractivismo, que es lo que se ha puesto “de moda” para los que todavía llamamos recursos naturales: minerales, bosques, los hidrocarburos y el agua.Vamos con orden, depredador significa, en su acepción más básica, que es...

Parecería que ya no queda tiempo para hablar, entonces, de extractivismo, que es lo que se ha puesto “de moda” para los que todavía llamamos recursos naturales: minerales, bosques, los hidrocarburos y el agua.Vamos con orden, depredador significa, en su acepción más básica, que es zoológica, un animal, que se encuentra en lo más alto de la pirámide alimenticia, esto es, que debe cazar para alimentarse.Dirán que el ser humano no es un animal, porque ha inventado para el mismo otra categoría en la cual se clasifica como simio erguido (erectus) habilidoso (hábilis) y hasta hipotéticamente sabio, porque se autodenomina “sapiens”. Eso es cuestionable.Porque no tiene nada de sabiduría extraer los recursos de la tierra, no porque los vaya a necesitar para sobrevivir, sino solamente para venderlos, porque esa es la economía extractivista, un asunto de mercado y no de supervivencia.Y por eso nos referimos a las futuras leyes mineras bolivianas (si es que finalmente son aprobadas y se aplican) como un caso de extractivismo, más relacionado con los depredadores zoológicos que con cuestiones “humanas”.Por supuesto que hay reacciones y por eso publicamos en la edición de hoy la del conocido político Rafaél Puente, quien, además, está identificado ideológicamente como de izquierda, de manera que su opinión no puede ser considerada “rumores de la oposición”.No es el único, por supuesto, se ha anticipado que la solicitud y la autorización para explotaciones mineras no deberán perjudicar los derechos de uso de terceros y de los sistemas de vida de la Madre Tierra.Marco Gandarillas, del Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), afirmó que los operadores mineros actualmente hacen un uso “abusivo” del agua sin pedir autorización a nadie y eso debería estar taxativamente regulado en las leyes mineras.Porque en Bolivia el respeto por la Pachamama es parte esencial de nuestro mestizaje cultural, del cual muchos estamos justificadamente orgullosos y ese respeto por la Madre Tierra no puede ni debe tener nada que ver con asuntos del ahora globalizado mercado.Definitivamente, los recursos naturales no son, como los mercaderes sostienen, solamente eso que desaprensivamente llaman “commodities”, pues son parte de la tierra y el respeto por esa tierra no es asunto de zoología, de predadores ni de nada parecido.Para no precipitarnos ahora, vamos a esperar que la cuestionada ley sea promulgada, pero no esperaremos con los brazos cruzados, en asuntos mineros eso sería como retroceder a antes del 31 de octubre de 1952 y eso es imposible.Para “nuestros” recursos naturales muchos seguimos anhelado la metalurgia, la siderurgia y la petroquímica y no el extractivismo depredador. Antes de terminar, es pertinente que recordemos que mañana es en Bolivia el Día de la Madre y el Día de la Madre Tierra es fundamental.


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