Los golpes de Estado
Hoy el país que sufre ese trauma es Tailandia, la antigua Siam, en el sudeste asiático y bajo la influencia de la muy próxima China, allí, en Tailandia, por supuesto que no escuchan la marcha Talacocha, pero golpe es golpe y los de allá se parecen mucho a los de aquí. En Tailandia fue una...
Hoy el país que sufre ese trauma es Tailandia, la antigua Siam, en el sudeste asiático y bajo la influencia de la muy próxima China, allí, en Tailandia, por supuesto que no escuchan la marcha Talacocha, pero golpe es golpe y los de allá se parecen mucho a los de aquí. En Tailandia fue una acción de militares, como eran “usualmente” en Bolivia, cuando existía aún la Escuela de las Américas, que fue una especie de incubadora de golpes de estado, ahora felizmente esa “escuela” ya no existe.De todas maneras, los uniformados no son sino los actores principales en esas convulsiones que llaman “golpes”, en Colombia por ejemplo, no existe tradición de golpes militares, pero hace poco el alcalde de Bogotá, elegido democráticamente, fue “destituido” por un procurador.Ese procurador, que es un funcionario administrativo, había acumulado demasiado poder político y esa destitución de alguien elegido por voto popular parece que será anulada, aunque el alcalde Gustavo Petro aún no debería confiarse mucho. En política suceden muchas cosas raras.Volviendo al golpe de Estado en Tailandia, encontramos una alusión que podría explicar las causas y la encontramos no en un manual militar, sino en la obra central del economista Joseph Stiglitz, El Malestar en la Globalización.Dice: “Después de un breve intervalo de vacilación política entre julio y octubre de 1997, Tailandia siguió las prescripciones del FMI (Fondo Monetario Internacional) casi a la perfección. Pero más de tres años después del comienzo de la crisis aún estaba en recesión, con un PIB 2,3% menor que el nivel previo a la crisis”.Luego agrega, “apenas se había emprendido una escasa reestructuración corporativa y casi el 40% de los préstamos eran incobrables”. Es pertinente recordar que Stiglitz es un Premio Nobel de economía y fue también alto funcionario del Banco Mundial, entidad gemela del FMI.Sería un extremo de atribuir al FMI la preparación “directa” del golpe de Estado tailandés, pero es obvio que detrás de esas convulsiones sociales generalmente hay causas económicas y sabemos que la relación causa-efecto no siempre es fácil de descubrir.No solo en el sudeste asiático, también en la estropeada Europa se están sintiendo los efectos poco saludables de las recetas del FMI que, sin embargo, sigue teniendo enorme poder en este mundo globalizado.Para no terminar este comentario con ese poco agradable tema de los golpes de Estado, vamos a saludar a nuestra querida Charcas en este nuevo aniversario de uno de los primeros alzamientos libertarios en nuestro continente, el 25 de mayo de 1809. ¡Felicidades!Esperamos en el futuro poder escuchar con tranquilidad en la radio esa hermosa marcha militar Talacocha, sin que sea, nunca más, el preámbulo de que estamos viviendo nuevamente un golpe de Estado. Esa tranquilidad vale la pena cualquier esfuerzo.


