Reflexiones desde el Cursillo: Mes de María

El mundo católico ama, venera y agradece a la Virgen por haber aceptado ser Madre de Jesús y por tanto corredentora de la humanidad.Ella dio su consentimiento cuando el ángel Gabriel le llevó el mensaje de parte de Dios. (Lc.1-26,38).La respuesta de la Virgen iba a decidir los destinos del...

El mundo católico ama, venera y agradece a la Virgen por haber aceptado ser Madre de Jesús y por tanto corredentora de la humanidad.Ella dio su consentimiento cuando el ángel Gabriel le llevó el mensaje de parte de Dios. (Lc.1-26,38).La respuesta de la Virgen iba a decidir los destinos del mundo.Los ángeles y los hombres, los cielos y la tierra, El Creador y la creación aguardaron ansiosamente la respuesta de la humilde doncellita de Nazaret.“Yo soy la esclava del Señor, que haga en mi lo que tu has dicho” Esa fue la respuesta y ante la respuesta un grito de ¡Hosanna! Resuena en las bóvedas celestes y eternales.El Hijo de Dios es ya Hijo de María, con su aceptación a la voluntad de Dios, ya se vislumbraba la luz de la salvación, el camino expedito al cielo.La Virgen María es corredentora de la humanidad, ella caminó con su amado Jesús, con el corazón destrozado el camino hacia el Calvario, allí estuvo al pie de la cruz. Allí se cumplió el martirio de María anunciado en otro tiempo por el anciano Simeón, se consumó al pie de la cruz, una espada traspasa el alma de la Madre, Ella siente y recibe en su corazón todos los tormentos, todas las penas, todas las agonías de la crucifixión; los clavos tenían clavados en la cruz el corazón de la Virgen, su palidez y sus lágrimas delatan la indecible angustia de su corazón de Madre y así fue corredentora.La Virgen es nuestra Madre porque así lo quiso Jesús, nos la dio antes de morir desde la cruz le dijo al discípulo amado: “Ahí tienes a tu madre” (Jn. 19 – 27). Desde entonces es nuestra Madre. Ella intercede por la humanidad, es la que ruega por nosotros, nos manifiesta su ternura a través de los siglos con sus mensajes y sus apariciones, camina junto a los hombres como una madre que acompaña a su hijo en el camino.La Virgen es como el sol que abre con sus rayos la luz del nuevo amanecer de la humanidad, es la esperanza, el refugio y el consuelo de los afligidos, es el manantial que calma nuestra sed, nuestra sed de cariño, de comprensión, de consuelo.Ella es el sendero que nos conduce hacia su Hijo.En este mes de María, con intensa gratitud ofrezcámosle cada día una flor para su altar, porque es el mes de las flores, llevemos con profunda gratitud las flores de la humildad de un acto de amor, un dar cariño al desamparado, esperanza al enfermo, compañía al que está solo y olvidado, consuelo al que está sufriendo, ser sencillos con los que se sienten soberbios y así ofreceremos una florcita espiritual para adornar su trono y alegrar su corazón, porque María es Madre y todo acto de amor y gratitud de sus hijos la enternece.Ella es la aurora de la nueva creación.Ningún corazón humano ha amado ni podrá amar jamás como lo ha hecho María de su corazón inmaculado salen destellos de belleza de bondad y esparce su perfume de cielo a su alrededor.Su palabra es como las gotas de rocío que descienden como una lluvia celestial de ternura maternal, como una bendición sobre la vida humana, tan árida por el pecado y el sufrimiento.Así es nuestra Madre a la cuál nuestros hermanos separados la ignoran y se privan del regalo más precioso que nos hizo el Salvador y es Ella, la que intercede ante el Padre, es la que sujeta la mano de la justicia de Dios.Es la reina entre las reinas ¡La Inmaculada!Es la criatura más perfecta, el modelo de virtudes.Es… ¡La Madre de Dios!  Ave María, Blanco Lirio de la Serena y gloriosa Trinidad, ¡Salve! Brillante flor del jardín de los deleites celestiales.¡Oh! Vos de quién Dios quiso nacer en este mundo, de cuya leche el Rey del cielo quiso ser nutrido. Alimentad  nuestras almas con las efusiones de la gracia Divina.


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