Mientras nos integramos

Esto ha sido más notorio últimamente y se ha hablado explícitamente de “potencial continental” a propósito de temas tan relevantes como la petroquímica y la explotación del litio, que cada día se percibe como más urgente y más promisoria.Eso sucede aquí, pero mientras tanto, allá,...

Esto ha sido más notorio últimamente y se ha hablado explícitamente de “potencial continental” a propósito de temas tan relevantes como la petroquímica y la explotación del litio, que cada día se percibe como más urgente y más promisoria.Eso sucede aquí, pero mientras tanto, allá, en el centro de la mansión de la cual ya no queremos ser patio trasero continúan pensando en el once de septiembre, pero no en “nuestro Once de Septiembre”, sino en el de ellos.Para los sudamericanos, a quienes con displicencia nos suelen llamar “los latinos” es mucho más importante el once de septiembre del año 1973, que el del año 2001, porque en el primero de ellos se hizo ostensible el “Plan Cóndor”, que  frustró el proyecto chileno de tener un gobierno de izquierda, elegido democráticamente.Por eso es para nosotros inolvidable el once de septiembre de 1973, cuando fue derrocado en forma violenta Salvador Allende Gossens, presidente constitucional de Chile, con acciones que ya nadie niega que se planearan en Washington.El otro once de septiembre, el de 28 años más tarde, o sea el del año 2001 tuvo como escenario a Nueva York, donde acaban de inaugurar un museo, para “no olvidarlo”, porque del de 1973 seguro que quisieran olvidar todo.Parecería una paradoja, pero de los atentados contra Nueva York y contra Washington aquel Once de Septiembre todavía se ignoran muchos detalles, lo cual no es raro si se piensa que también del asesinato del presidente Kennedy quedan puntos oscuros.Richard Alan Clarke era el encargado de la oficina antiterrorista de los Estados Unidos durante los atentados del 11 de septiembre de 2001. Es autor del libro “Contra todos los enemigos” que debe ser uno de los análisis más completos sobre el asunto.En las noticias sobre el nuevo museo, hacen notar que los acontecimientos de aquel once de septiembre configuraron un escenario “de tragedia nacional” y que el gobierno perfiló bajo parámetros de crisis todas sus principales políticas públicas, entre ellas la política exterior.A partir de entonces la nueva visión de Washington apuntó a que el país había sido atacado y desató la guerra contra el terrorismo y actos de gobierno que llevaron a la administración de George W. Bush a las intervenciones en Afganistán ese año (2001) y en Irak.Otras noticias informan que la presidenta  Michelle Bachelet visitará los Estados Unidos el próximo mes. Si llega a Nueva York es muy poco probable que  vaya a visitar el museo dedicado al once de septiembre.El padre de la actual presidenta chilena fue también víctima del once de septiembre, pero del otro once de septiembre, el de 1973, que enlutó a su país y a América Latina. Aun lo recordamos.


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