Cuando diga ¡Salúd!
La advertencia es de la OMS, que contabilizó 3,3 millones de muertes por año en el mundo por esa causa, dice un informe que reproducen las agencias de noticias.De los fallecimientos, 5,9% (7,6% en hombres y 4% en mujeres) es causado por enfermedades infecciosas, accidentes de tránsito,...
La advertencia es de la OMS, que contabilizó 3,3 millones de muertes por año en el mundo por esa causa, dice un informe que reproducen las agencias de noticias.De los fallecimientos, 5,9% (7,6% en hombres y 4% en mujeres) es causado por enfermedades infecciosas, accidentes de tránsito, heridas, homicidios, enfermedades cardiovasculares o diabetes y otros que tienen alguna relación con el consumo de alcohol.Se teme que la situación empeore a medida de que los países más poblados aumenten su nivel de vida, sobre todo en India y China mientras en América, Europa y África el consumo se mantiene. Para Shekhar Saxena, director de Salud mental y abuso de substancias psicoactivas de la OMS, eso significa que una muerte se produce cada 10 segundos o 360 cada hora.Gran parte de esas muertes violentas está relacionada con la conducción de vehículos motorizados (automóviles y motocicletas) bajo los efectos del alcohol. En Colombia, por ejemplo, ya cambiaron varias leyes para endurecer las sanciones en esos casos.Según estadísticas de fuentes muy confiables, en España se considera que el consumo de alcohol-etanol causa más de 100.000 muertes al año, entre intoxicaciones por borrachera y accidentes de tráfico fatales.La Secretaría de Salud de México, por su parte, reporta que el abuso del alcohol se relaciona con el 70 % de las muertes por accidentes de tránsito y es la principal causa de fallecimiento entre los 15 y los 30 años de edad. Se estima que 27 000 mexicanos mueren cada año por accidentes de tránsito y la mayoría se debe a que se encontraban bajo los efectos del alcohol.Además, el alcoholismo supone un serio riesgo para la salud que a menudo conlleva el riesgo de una muerte prematura como consecuencia de afecciones como la cirrosis hepática, hemorragias internas, intoxicación alcohólica, hepatocarcinoma y, por supuesto, accidentes y suicidios.No faltarán quienes pretendan, con estas estadísticas, prohibir que los tragos se produzcan y se comercialicen, como ya lo intentaron en los Estados Unidos cuando impusieron sus famosas leyes conocidas genéricamente como “la prohibición”.Pero sabemos que prohibir la fabricación y la comercialización de algún producto, sea alcohol o cualquier otro, lo que hace es estimular que la delincuencia se ocupe de satisfacer la demanda en aplicación de las más ortodoxas leyes del mercado.Por eso, la solución a los problemas causados por el alcohol y de los cuales se está ahora ocupando y preocupando la OMS, no es un asunto de policías ni de militares, sino de las autoridades que se deben hacer cargo de la salud pública que no es “cuestión de mercado”.Y todos debemos tener más cuidado cada vez que decimos: ¡Salud!


