Hablemos del oro
No se trata solo de la vertiginosa subida del precio del oro a partir de haber sido sustituido como patrón de cambio internacional. Cuando sucedió eso, en 1944, la onza troy de oro equivalía a poco más de 20 dólares y hace poco esa misma onza pasó de 1.900, ahora devaluados dólares.Ese...
No se trata solo de la vertiginosa subida del precio del oro a partir de haber sido sustituido como patrón de cambio internacional. Cuando sucedió eso, en 1944, la onza troy de oro equivalía a poco más de 20 dólares y hace poco esa misma onza pasó de 1.900, ahora devaluados dólares.Ese año, el 22 de julio, en Breton Woods, fueron creados el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que tuvieron que ver con ese desplazamiento del oro por el entonces dominante dólar.Ese no es el único problema causado por el metal que alucina a muchos, hasta hacerles imaginar ciudades construidas con oro, como en el mito de El Dorado, que según los europeos estaba en el Nuevo Mundo.En un artículo reciente, Eduardo Gudynas señala que la minería de oro se ha convertido en un flagelo que azota muchos países de América Latina. En algunos sitios –dice- operan unas pocas transnacionales gigantes, pero en otras zonas se agolpan miles de personas, hurgando en los ríos de las selvas o entrañas de las montañas por unos gramos de oro.En Bolivia, ahora que la minería es tema de debates, sería oportuno que se le prestara especial atención a la minería aurífera, porque tiene particularidades que resultan agravantes en relación con otras especialidades mineras.También Gudynas hizo notar que “en distintos sitios amazónicos de Colombia, Brasil, Ecuador y Perú, son prácticas que se están hundiendo en la desolación social y ambiental”. Y agrega: “En regiones como en Madre de Dios (entre Bolivia y el Perú) se ha convertido en uno de los principales factores de destrucción amazónica y violencia local. Avanza deforestando la selva y contaminando aguas y suelos”.Hay información poco conocida, como que el más grande minero del mundo es China y que recién en el quinto puesto aparece Perú. China se ha convertido también en el primer consumidor de oro a nivel planetario. Sus necesidades se han cuadruplicado en la última década, y se lo usa sobre todo en joyería.Se supone que en la reunión de G-77, el próximo mes, estarán en Bolivia varios países de nuestra región y también estará representada China, lo cual hace de esa una oportunidad magnífica para que nos ocupemos del oro.El tema tiene que ver con nuestras finanzas, con nuestra ecología y con muchos otros aspectos que son importantes para Bolivia y para nuestra cada vez más integrada región latinoamericana, donde la minería, tanto la aurífera como toda la minería, es de máximo interés para nosotros.Y contradiciendo nuevamente eso de que “el silencio es oro”, deberíamos más bien hablar mucho sobre oro y otros minerales, que para nosotros no son sólo “commodities”Y no solo hablar, por supuesto, sino defender unidos esos nuestros recursos.


