Sobre este oficio nuestro
Lo de duro oficio es parte del título de un libro de poemas del escritor turco Nazim Hikmel y el nombre completo es “Duro oficio el exilio”. Las ideas se asociaron porque muchos periodistas bolivianos sufrimos el duro oficio del exilio, sin quejarnos, pero es pertinente recordarlo.Porque...
Lo de duro oficio es parte del título de un libro de poemas del escritor turco Nazim Hikmel y el nombre completo es “Duro oficio el exilio”. Las ideas se asociaron porque muchos periodistas bolivianos sufrimos el duro oficio del exilio, sin quejarnos, pero es pertinente recordarlo.Porque así como el homenaje a la madre no puede ser solamente cuestión de un día, el oficio de periodista tampoco merece un día cada año para recordar lo hermoso que es, aunque eso no está en discusión.Los periodistas bolivianos en el exilio tuvieron actuaciones a veces brillantes, en ocasiones labores extenuantes, pero siempre, en todos los casos, un ejercicio honesto de la profesión. Hay muchos ejemplos con nombre propio, pero sería injusto mencionar únicamente a algunos.Haremos la excepción con Eliodoro Ayllón Terán, ese brillante periodista chuquisaqueño que no solo fue magnífico colega, sino poeta inigualable, de quien muchos recordamos “Pido la Palabra”, que fue uno de sus poemas inmortales.Que en nuestro país se haya institucionalizado el 10 de mayo como Día del Periodista (lo hizo el presidente Germán Busch) es digno de recordar, pero hay razones cotidianas para que no solo sea un día al año, sino todos los días.En algún momento habrá que integrar, por lo menos en Nuestra América, los días de homenaje a quienes ahora prefieren se los llame comunicadores sociales. Nosotros preferimos el antiguo apelativo de periodistas.En eso consiste la integración y varios periodistas bolivianos fueron parte inicial de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP, de la cual tenemos mucho bueno que decir, aunque no sea precisamente hoy.Hoy es mejor que nos concentremos en aglutinar nuestro interés gremial para la búsqueda de Cristian Mariscal, el colega tarijeño que sin desearlo se ha convertido el mismo en noticia, por su desaparición que no ha sido satisfactoriamente explicada. Porque desaparecer es mucho más cruel y más preocupante que un exilio y a nadie se le debería desear ese cruel destino, mucho menos a quien hacía lo mismo que nosotros: informar y orientar, y deseamos que pueda continuar haciéndolo por mucho tiempo más.Y debemos finalizar aquí, para no correr el riesgo de prejuzgar o de especular, que son defectos a los cuales les tenemos los periodistas una aversión especial, porque afectan este hermoso oficio, con el cual la mayoría vivimos agradecidos.Por eso tenemos el sincero deseo de que la próxima noticia que procesemos sea la reaparición de Cristian Mariscal y entonces estarán todos invitados al justificado festejo, porque no somos, como alguna vez intentaron etiquetarnos, sólo “invitados de piedra”.Los periodistas también nos preocupamos y sufrimos por aquello que nuestro oficio nos hace ver todos los días y que generalmente no es agradable ni es usualmente entretenido. Es la realidad.


