Reflexiones desde el Cursillo: Por la justicia, la paz
Por todo esto conocemos que el mundo está convulsionado, no hay paz en el mundo porque no hay justicia, muchos están excluidos porque no tienen trabajo, muchos están excluidos porque no los valoran, muchos están excluidos porque no les brindan oportunidades.La paz solo se puede lograr cuando...
Por todo esto conocemos que el mundo está convulsionado, no hay paz en el mundo porque no hay justicia, muchos están excluidos porque no tienen trabajo, muchos están excluidos porque no los valoran, muchos están excluidos porque no les brindan oportunidades.La paz solo se puede lograr cuando no haya diferencias ni preferencias, cuando no hayan excluidos o descartados y eso en el mundo egoísta de hoy es difícil de lograr sin acercarnos a quien nos dice: “ámense los unos a los otros” o también: “que todos sean uno”.Todos los pueblos quieren la paz, todos los pueblos piden justicia, la justicia va de la mano con la paz. En el mundo de consumo de hoy, cada cual quiere todo para sí, en la carrera del consumismo ha crecido el egoísmo, de ahí la indiferencia ante la necesidad y el sufrimiento de otros, estamos familiarizados con el dolor ajeno, ya ni siquiera nos compadecemos, nos llegan las noticias de los grandes desastres naturales, de terribles accidentes, de enfermedades incurables que aquejan a muchos de los cuales un gran porcentaje son pobres, de los hombres y mujeres esclavizados por las drogas y muchos nos encerramos en nuestro mundo, hemos puesto una barrera entre el dolor del hermano y nuestra vida, es la barrera de la indiferencia.El Señor nos dice: “Felices los compasivos porque obtendrán misericordia” (Mt. 5,7). Estamos haciendo oídos sordos a las palabras de Jesús. Hemos hecho del dinero nuestra meta, nuestros jóvenes y adolescentes vienen proyectando sus vidas para llegar no a “ser” sino a “tener”.El Papa Francisco nos dice: “No a la nueva idolatría del dinero porque hemos creado nuevos ídolos, la adoración al becerro de oro (Ex. 32,1-35) ha encontrado una nueva versión, nueva despiadada con el fetichismo del dinero, olvidándose de la primacía del ser humano y lo reduce a una sola de sus necesidades: el consumo”.La injusticia crea un desequilibrio que afecta a la sociedad y es la causa de toda problemática económica que están enfrentando las mayorías, porque las ganancias de los privilegiados y poderosos va en detrimento de los mas que se sumergen cada vez más en la pobreza, lo cual está en desacuerdo con lo que Dios quiere de su pueblo.La injusticia va en contra de la ética, de toda moral y respeto al ser humano; es rechazar a Dios que es Amor y quiere que nos amemos los unos a los otros.Dios espera tu respuesta ante su llamado, no te quiere esclavo del dinero sino libre. Él te creó libre, no endurezcas tu corazón, la ambición te aleja de Dios y de tu hermano.


