Gracias Orlando Aramayo

Orlando Aramayo llegó a sus cuatro añitos al Hogar “Melvin Jones” ubicado en aquellos años en la Plazuela Sucre. Luego creció y se hizo joven, en el Hogar “Sagrada Familia”  hasta que tuvo que dejarlo porque las “leyes bolivianas” así, lo disponen.Se podría decir que era un...

Orlando Aramayo llegó a sus cuatro añitos al Hogar “Melvin Jones” ubicado en aquellos años en la Plazuela Sucre. Luego creció y se hizo joven, en el Hogar “Sagrada Familia”  hasta que tuvo que dejarlo porque las “leyes bolivianas” así, lo disponen.Se podría decir que era un desheredado de la vida porque sus padres lo abandonaron; pero no fue así; Orlando creció en un hogar lleno de alegría. Se pensaba que jamás podría borrar las huellas del dolor que provoca el abandono materno y paterno a temprana edad; pero él sí, borró la tristeza de su tierna edad, porque encontró una madre que no lo abandonó hasta el último momento de su presencia en este mundo y encontró un papá, que supo abrirle las puertas para que se realizara profesionalmente, en el servicio a nuestro Dios.Orlando partió de madrugada, eran las 02.20 minutos del 16 de febrero, cuando la flota procedente de Cochabamba chocó a la altura de la comunidad de Hornos, ubicada en la provincia Linares del Departamento de Potosí; un palo atravesó su cuerpo hasta tocarle el corazón: ¡Nadie supo quién era; el único muerto!; su cuerpo estuvo casi tres días en la morgue del Hospital “Bracamonte, se decía … “era el ayudante de la flota”, pobrecito…, pero nadie hacía nada; hasta que una llamada telefónica desde el celular de Orlando, llamó a una catequista de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, que puso en alerta al pueblo de Dios. De inmediato, la Parroquia, y el Hogar Sagrada Familia se movilizaron y en efecto el único muerto del Bus “Expreso del Sur”, no era el pobrecito que se decía; sino un Señor Catequista que supo ganarse el corazón de todas y todos quienes lo conocieron.Tuve el privilegio de acompañar a la Hna. Lucyna Bejzima Jodlowska, en su peregrinar para dar santa sepultura a su “hijo adoptivo”, soy testigo de la humana solidaridad y la impecable organización de la Parroquia Guadalupe, dirigida por el P. Juan Vega Baldiviezo.Ha Orlando lo enterramos en medio del llanto y la oración generalizada, quiénes no asistieron a sus exequias fúnebres, perdieron la oportunidad de ver al verdadero pueblo de Dios unido en oración. La ceremonia religiosa la presidió el Pastor de Tarija, nuestro Obispo Francisco Javier del Río Sendino. Cuanta emoción en sus palabras, cuanta verdad, cuanta dulzura al referirse a Orlando que tuvo una digna y amorosa despedida.Cuantas veces,  hemos sido testigos de la asistencia de las personas a funerales, donde la mayoría, no ven la hora que termine la Misa para salir corriendo del templo, luego de asegurarse que los familiares del difunto, los vean;  o se van quedando con miles de pretextos, por el largo recorrido de la calles tarijeñas; ya ni siquiera llegan a la calle “Ancha”. Pero esta vez, no fue así.Luego de la ceremonia religiosa concelebrada por varios sacerdotes a la cabeza de Pastor de la Iglesia, en un templo atestado especialmente de jóvenes, niños, religiosas y familias enteras, se emprendió la bajada por un tramo en movilidades; pero antes de subir la calle Ballivian, se formó el cortejo para decir adiós a Orlando Aramayo, cuanto amor, cuanto sentimiento… incluso una banda de música se sumó al cortejo. Atrás quedaron los correteos por el papeleo inhumano por el que tienen que pasar los dolientes para enterrar a sus muertos, atrás se quedaron las malas voluntades de los Registros Civiles, que no querían bajo “muchas circunstancias”, registrar la defunción de Orlando. En ese ambiente de recogimiento, en el cual se aprende a amar especialmente a los que hacen tanto daño, a los irresponsables de las carreteras, a los que no entendemos…, no había cabida para los “malos pensamientos”, sólo se sentía el amor de Dios.Sean Luz del mundo, sean sal, pero no sosa sino pura, nos dice la Palabra. Orlando creció bajo la luz inmensa de las “Siervas de la Madre de Dios”, que llegaron a Tarija hace ya 26 años y que siguen sirviendo al Señor cuidando de los más pequeños hasta que cumplen los 18 años; disfrutó de la mejor sal. Primero tímido, pero luego el tierno brote se convirtió a sus 24 años en un frondoso árbol de raíz sana, de brotes llenos de esperanza, ese árbol que tardo en abrirse al mundo pero no de cualquier manera, sino de abrirse al servicio de los demás. Muchos fueron los testimonios de las y los catequistas que lloraron su despedida, pero luego vino la calma que da la fe y la esperanza de la resurrección al lado de Cristo.Cuando apenas tenía 28 años y luego de seguir a Cristo bajo el manto protector de María Santísima, llego la Hermana Lucyna Jodlowska a Bolivia, procedente de Polonia. Uno de los signos de la Congregación “Siervas de la Madre de Dios” es la juventud de sus siervas. Esta joven religiosa, hoy, Provinciala en Bolivia de su Orden, nos sigue dando con sus obras, el real testimonio del amor de Dios en la tierra; en ella y a través de ella saludamos y agradecemos a todas y cada una de las religiosas de esta congregación.Va también nuestra gratitud al Padre Juan Vega Baldiviezo, joven sacerdote de nuestros valles, que sigue también trabajando por el Reino de Dios, como verdadero soldado de Cristo.Mayo de 2014


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