A propósito de desastres

La lluvia es un fenómeno natural, pero las inundaciones por lluvias intensas, que permean la tierra hasta hacerla vulnerable a los deslizamientos, ya no son un fenómeno natural, sino un desastre que generalmente tiene como causa la desaforada deforestación.La acción humana ha convertido en...

La lluvia es un fenómeno natural, pero las inundaciones por lluvias intensas, que permean la tierra hasta hacerla vulnerable a los deslizamientos, ya no son un fenómeno natural, sino un desastre que generalmente tiene como causa la desaforada deforestación.La acción humana ha convertido en desastres algunos fenómenos naturales, como los ciclones, los tifones, los tornados, los huracanes y otros, sobre los cuales vemos últimamente noticias que son alarmantes.Es que el huracán Katrina, por ejemplo, fue un fenómeno de mucha intensidad, pero lo que hizo que se convirtiera en desastre fueron las pésimas condiciones urbanísticas de Nueva Orleans, la ciudad que fue impactada por el Katrina.Un tsunami, que es también un fenómeno natural (o por lo menos no tenemos pruebas de acción humana que los provoque) causó el destrozo de Fukushima, y el derrame del  material radiactivo que aún no ha sido controlado.Así podemos continuar enumerando desastres, a los cuales deberíamos sumar las intensas sequías y los consecuentes incendios forestales, que se han vuelto noticia de todos los años, en todos los continentes, en Bolivia hace años que las sufrimos periódicamente.Volvamos a las noticias “desastrosas”, como los tornados en los Estados Unidos, donde hace unos días provocaron enormes daños materiales y pérdida de vidas humanas, que es lo que más nos duele y preocupa. Estábamos todavía lamentándonos por esos tornados, cuando supimos lo de Afganistán, donde se perdieron más de 2.500 vidas humanas por ese deslizamiento de tierra cuyas causas es probable que nadie investigue, aunque no faltarán quienes digan que fue un “desastre natural”Y volvemos a lo mismo, el deterioro del medio ambiente, por la deforestación indiscriminada, la emisión creciente de gases de efecto invernadero, los derrames de petróleo y de mercurio (en la minería) son los verdaderos desastres que no tienen nada de naturales.Pero los países que más daño le hacen al medio ambiente, como los Estados Unidos, son los que más se resisten a firmar compromisos como el Protocolo de Kioto, porque podría afectar y  reducir su consumismo irracional. Es una situación que necesita (que exige, en realidad) acciones globales enérgicas inexcusables, y para eso hace falta un orden internacional que no esté basado, como el actual, en la que llaman “teología del mercado total”.Lamentamos mucho la tragedia en Afganistán, país con el que no hace mucho un periódico gringo confundió a Bolivia, quizás porque no conocía ninguno de los dos, pero publicaba comentarios como si supiera todo sobre ambos, seguramente muchos recuerdan el caso.No fue un periódico pequeño de provincia, sino uno de los grandes periódicos estadounidenses, pero ese tendrá que ser tema de otro comentario y por eso vamos a seguir dejándolo pendiente, hasta otra oportunidad.


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