Una larga lucha

En muchos países, incluido el nuestro, hoy, Primero de Mayo, es la fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial. Es una jornada que se ha utilizado habitualmente para realizar diferentes reivindicaciones sociales y laborales.La fecha recuerda huelgas en los Estados Unidos, donde el...

En muchos países, incluido el nuestro, hoy, Primero de Mayo, es la fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial. Es una jornada que se ha utilizado habitualmente para realizar diferentes reivindicaciones sociales y laborales.La fecha recuerda huelgas en los Estados Unidos, donde el Primero de  Mayo de 1886, decenas de miles de  trabajadores iniciaron una huelga por la jornada laboral de ocho horas y esa protesta reprimida en  Chicago causó víctimas que hasta ahora se recuerdan como “mártires” de la lucha de los trabajadores.Paradójicamente, en los Estados Unidos no se celebra el Primero de Mayo, pues inventaron un día del trabajo que está ubicado en el primer domingo del mes de septiembre, todo por el pánico que allá le tienen al socialismo y que ha provocado extremos como el “Macartismo”.Ese pánico no ha desaparecido, puesto que en tiempo relativamente reciente provocó que fueran perseguidas personas de la talla del escritor Upton Sinclair o del genial Charles Chaplin, pero esas historias serán para otra oportunidad.En Bolivia las luchas obreras son también de larga data, y la creación de la Central Obrera Boliviana se remonta a 1.952, pero no fue en mayo sino el 17 de abril en el marco de la Revolución de 1952, sobre la base de los poderosos sindicatos mineros, afiliados en torno a la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), fundada en 1944.En la actualidad, en este mundo globalizado, todavía provoca más interés una inversión de capital que una reivindicación obrera, lo cual nos hace decir que la lucha por reivindicar el trabajo no ha concluido, sino que continúa en casi todo el mundo.Y continuará mientras también continúe eso que en teoría política llaman “subsunción formal del trabajo al capital” y que no es sino privilegiar el capital (que solo es trabajo que no se ha pagado y se acumuló) sobre el esfuerzo humano para producir precisamente ese capital.Vamos entonces a rendirle merecido homenaje a los trabajadores, no solamente este día, sino a lo largo de todo el año, porque su esfuerzo es el componente más importante de lo que conocemos como “la riqueza”.Como otros días del año dedicados a festejos y celebraciones, tratemos de que esta fiesta por el trabajo, hoy, sea un acto sincero y  asumido a conciencia, no solo en forma protocolaria.Todo trabajo es digno, todo trabajo es honorable y todo trabajo debe ser apreciado en todo su valor que, definitivamente es muy superior al de cualquier capital, siempre ha sido así y debe ser reconocido en esa forma, no solamente hoy, sino siempre.Honor, entonces, primero a los trabajadores bolivianos, y luego a los de todo el mundo, incluidos los que iniciaron esta larga lucha en Chicago, hace 128 años.


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