Rumores y falsas analogías

Existen textos formales sobre la Psicología del Rumor y allí se explica, por ejemplo, cómo se usa la falsa analogía y porque prevenir es siempre mejor que lamentar. Ocupémonos hoy de ese asunto antes de que termine abril.Es que hemos escuchado rumores sobre la fatalidad de abril, asociando...

Existen textos formales sobre la Psicología del Rumor y allí se explica, por ejemplo, cómo se usa la falsa analogía y porque prevenir es siempre mejor que lamentar. Ocupémonos hoy de ese asunto antes de que termine abril.Es que hemos escuchado rumores sobre la fatalidad de abril, asociando elementos del abril actual con el del año 1.952, que fue fundamental por la revolución que marcó el día nueve de ese mes en una forma indeleble.Los rumores hacen alusión a la inquietud que se vivía en las minas y también mencionan que había malestar en la Policía Nacional, que en el 52 protagonizó un amotinamiento en un cuartel de la ciudad de La Paz.Con esos elementos y algunos otros, más descabellados, tratan de armar la falsa analogía de que abril de ambos años tiene un peligroso parecido. Esa es una típica falsa analogía, como aquella de que construir un país es lo mismo que construir una casa.La analogía permite una forma inductiva de argumentar que asevera que si dos o más entidades son semejantes en uno o más aspectos, entonces lo más probable es que también existan entre ellos más semejanzas. La falsa analogía es un tipo de falacia. En este caso, la falacia está en apoyar una conclusión sobre la base de una analogía que parece evidente. Se comparan dos hechos, poniendo de relieve las semejanzas entre ellos. Sin embargo, se dan de lado diferencias importantes, ocultándose el hecho de que esa comparación es incorrecta desde un punto de vista lógico. Porque la situación de Bolivia en estos 64 años ha cambiado fundamentalmente. Basta mencionar que la Reforma Agraria, la Nacionalización de las Minas, el Voto Universal y varias otras eran, en abril del 52, inconcebibles. Es cierto que aún existe inequidad social, que las nacionalizaciones (incluida la reciente del gas) no terminan de llenar las expectativas populares y que el mentado “cambio” sigue siendo más que una realidad un anhelo, pero de ahí a comparar los dos abril resulta exagerado y peligroso.Está haciendo falta, también, un manejo nacionalista de la economía, porque no terminamos de entender eso de entregar nuestras Reservas Internacionales Netas a bancos extranjeros que nos dan por ellas intereses ridículos, en vez de invertirlas en nuestro desarrollo.Hay muchos más motivos de inconformidad, que alimentan los rumores y profundizan la analogía falsa e incorrecta, pero comparar a Evo Morales con Mamerto Urriolagoitia es por lo menos ridículo, aunque eso no impedirá los rumores. Para no terminar dejando ideas incompletas “colgadas en el are” recordemos que Goebbels fue el ministro de propaganda del gobierno de Hitler y reforcemos nuestras precauciones para no pábulo a rumores como el de decir que “estamos igual” que en abril de 1.952.


Más del autor