Demasiadas paradojas
De la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, que hace parte del sistema OEA se puede esperar que sea hostil con Cuba, pero no que contradiga al dócil gobierno colombiano en el “caso Gustavo Petro”, pero paradójicamente, así fue. Petro, que era (ahora nuevamente es) Alcalde de...
De la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, que hace parte del sistema OEA se puede esperar que sea hostil con Cuba, pero no que contradiga al dócil gobierno colombiano en el “caso Gustavo Petro”, pero paradójicamente, así fue. Petro, que era (ahora nuevamente es) Alcalde de Bogotá, había sido destituido por un funcionario administrativo (el Procurador) a pesar de que Gustavo Petro fue elegido por votación directa de los bogotanos.Se armó en el país de Gabriel García Márquez un zafarrancho macondiano, porque hubo toda clase de artimañas judiciales (chicanas las llamamos nosotros) para revertir el abusivo dictamen del señor procurador.Hicieron intervenir en el tema, ya más enredado que un bulto de anzuelos, a la CIDH y ésta, contra muchas previsiones, falló a favor del destituido alcalde, hombre de izquierda que, además, había afectado los intereses de una empresa privada a cargo de la recolección de basuras en Bogotá.Efectivamente, el asunto tiene basura de por medio, pero sabemos que en una ciudad de varios millones de habitantes, recogerla y reciclarla es un “negocio redondo” y Petro lo afectó al pasar el oficio a la administración municipal, que encabezaba y sigue ahora nuevamente dirige.Es pertinente recordar que la CIDH ha sido muy intolerante con gobiernos de izquierda, como el de Rafaél Correa, en Ecuador y que precisamente, según autoridades ecuatorianas, Ecuador seguirá insistiendo en la necesidad de reformar el Sistema Interamericano de Derechos Humanos.Entre los cambios que promueve el gobierno presidido por el presidente Rafael Correa está sacar a la CIDH de Estados Unidos, porque ese país no ha ratificado la Convención Americana de Derechos Humanos.Lo que se puede inferir, tratando de no especular, es que al antiguo “orden internacional” dejó de funcionar, porque nunca hubiéramos imaginado a una institución de la OEA en contradicción con el tristemente célebre Consenso de Washington, que ordenó privatizar todo.Porque paradoja es, por definición, una proposición en apariencia verdadera que conlleva a una contradicción lógica o a una situación que contradice lo que se considera como “sentido común”, que ya sabemos que es el menos común de los sentidos.Tendremos que esperar la anunciada próxima Asamblea General de la OEA prevista para junio próximo en el Paraguay, para arriesgarnos a creer que esa que siempre ha sido una organización muy fiel a Washington, está cambiando.Y si se lograra, como propone Ecuador, sacar a la OEA de las orillas del rio Potomac (que atraviesa Washington), supondríamos que no son solo paradojas, sino que efectivamente el antiguo orden internacional está cambiando.Pero por ahora, dejemos lo Evo Morales y lo de Gustavo Petro en el ámbito de las paradojas, eso sí, sin perderles la pista, especialmente a nuestras Reservas Internacionales Netas, que deberían aprovecharse siempre aquí, y no allá.


