Una guerra que aún duele
Hoy el petróleo sigue causando conflictos aquí y allá, en Bolivia, como en Paraguay, y en todo el mundo, en todos los casos inquietudes que siempre tienen víctimas, aunque tales víctimas nunca sean las corporaciones petroleras.Sabemos que fueron dos de esas corporaciones las protagonistas...
Hoy el petróleo sigue causando conflictos aquí y allá, en Bolivia, como en Paraguay, y en todo el mundo, en todos los casos inquietudes que siempre tienen víctimas, aunque tales víctimas nunca sean las corporaciones petroleras.Sabemos que fueron dos de esas corporaciones las protagonistas esa guerra, en el lado boliviano la Stándar Oil Corporation, de muy ingrato recuerdo para nosotros, así como los nombres de sus principales propietarios, los Rockefeller.Por eso, cuando una noticia de entrada informa que “Petróleo paraguayo ira a manos extranjeras” es imposible que no nos llame la atención, y leímos con cuidado los detalles de esa publicación, que son estos:Comienza diciendo que “Paraguay recibirá apenas 14 por ciento del resultado de la explotación petrolera cedida a empresas extranjeras en un bloque de 35 mil kilómetros en la extensa zona del Chaco”.Como es obvio, ante la palabra Chaco nuestro interés crece, porque es un nombre que se utiliza mucho no solamente en Bolivia, sino también en la Argentina y en el Paraguay, pero seguimos con la misma información, que luego dice:“La noticia se conoció después que la empresa británica President Energy, con fuertes conexiones con Estados Unidos, lanzó campanas al vuelo sobre las posibilidades productivas del primer pozo a perforar próximamente, lo cual hizo subir el valor de sus acciones en la bolsa de Londres en la cual cotiza, además de realizar operaciones en las de Nueva York y Sídney”.Es evidente que ahí no hay nada espectacular, se trata sólo de una concesión que hizo el gobierno paraguayo, y que el bloque cedido en tan excelentes condiciones para un inversionista extranjero se sitúa en la zona de Neuland, (debe ser Newland) Boquerón, en la cuenca del el río Pilcomayo.Las palabras Pilcomayo y Boquerón nos conmueven, porque están muy ligadas a la historia nefasta de esa guerra que todavía nos duele a los bolivianos, especialmente a quienes perdimos en aquella absurda contienda seres queridos. Y somos muchos.Que ese petróleo, que provocó la guerra fratricida sea entregado a una corporación transnacional, casi como un regalo, para que el Paraguay reciba “sólo” el 14 por ciento, nos tiene que parecer por lo menos algo escandaloso.Las cuestiones relacionadas con el petróleo tienen siempre esas características de despojo, las han tenido siempre. Y por eso, volvemos a lo que decía el inolvidable Sergio Almaraz: “¿Petróleo? Es un líquido viscoso que ensucia todo, especialmente las conciencias.”En el caso que hoy comentamos, las conciencias en juego tienen nombres propios, que son los de Francisco Franco y de Horacio Cartes que nos imaginamos que saben lo que hacen, y si no fuera así, que sea la historia la que algún día los perdone.


