¿Dónde está la paz?

¿Por qué la humanidad entera está perdida en la oscuridad de una violencia que no se puede frenar?Naciones contra naciones, pueblos contra pueblos, razas contra razas, familias contra familias, hijos contra padres, padres contra hijos, etc.Se habla mucho de democracia como un camino para...

¿Por qué la humanidad entera está perdida en la oscuridad de una violencia que no se puede frenar?Naciones contra naciones, pueblos contra pueblos, razas contra razas, familias contra familias, hijos contra padres, padres contra hijos, etc.Se habla mucho de democracia como un camino para llegar a la paz, pero pareciera de que esa paz tan ansiada es inalcanzable.Jesús dijo: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios” (Mt. 5-9).Sabemos que los hijos son el reflejo de los padres y si buscamos la paz, seremos reconocidos por hijos, porque Dios es la paz del mundo, porque en El se centra la misericordia y la justicia, es decir no tiene razón de ser la violencia, porque el fruto de la justicia es la paz.Jesús saludaba a sus apóstoles diciéndoles: “Mi paz os dejo mi paz os doy”, por algo El Señor pronunciaba estas palabras, porque la paz es un tesoro tan grande que solamente la apreciamos cuando la perdemos.Hemos perdido la paz porque los hombres nos hemos sumergido en la materia olvidándonos de Dios.Los hombres estamos eternamente hambrientos, nos arrojamos sobre los bienes materiales sin quedar jamás satisfechos, el hombre esclavo se inclina para recoger los frutos de la materia y acaba de caer de rodillas ante el  ídolo del poder y del dinero.  Por esto, el hombre está luchando contra sus hermanos queriendo cosechar y guardar para gozar; ante tamaño egoísmo, jamás podremos alcanzar la paz.Cuando nos acerquemos a Dios y comprendamos lo que significa amar a Dios y al prójimo y lo pongamos en práctica, recién obtendremos la paz.Les voy a narrar una anécdota:  Un rey ofreció un premio para el artista que pudiera plasmar en una pintura la paz perfecta, muchos artistas lo intentaron pero el rey escogió dos y tuvo que elegir entre ellas; la primera era un apacible lago, era un espejo perfecto, donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban y sobre ellas un cielo muy azul, todos los que miraron esta pintura pensaban que reflejaba la paz perfecta.La segunda pintura, tenía unas montañas escabrosas, sobre ellas había un cielo furioso desde donde caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos y un torrente de agua, detrás de la cascada había un arbusto que creció en la grieta de la roca y en él había un nido allí en medio del rugir de la cascada allí estaba acurrucado plácidamente en su nido un pajarito…”La perfecta paz”, y esa pintura escogió el rey.Porque paz no significa estar en un lugar sin ruidos ni problemas, sin trabajo duro o sin dolor.  Paz significa que a pesar de estar en medio de estas cosas, permanezcamos calmos dentro de nuestro corazón.Cuando renunciemos a nuestro egoísmo y abramos las puertas de nuestro corazón a Dios, entonces si tendremos la verdadera paz y nuestro mundo comenzará a cambiar.


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