Un problema que crece
La semana pasada defensores del pueblo de la región andina concluyeron una reunión de dos días en la oriental ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra, en la que la situación de los inmigrantes y la trata de personas centraron los debates.Durante 2012, la trata de personas en Bolivia...
La semana pasada defensores del pueblo de la región andina concluyeron una reunión de dos días en la oriental ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra, en la que la situación de los inmigrantes y la trata de personas centraron los debates.Durante 2012, la trata de personas en Bolivia aumentó en 70 por ciento respecto a años anteriores, según un informe de la Organización Internacional para las Migraciones y ese tipo de “incrementos” son muy peligrosos y deben preocuparnos a todos.En la información disponible (o sea, sin necesidad de Assange ni de Snowden) no aparece Bolivia como un país con estadísticas alarmantes en cuanto a la trata de personas, pero, como en muchas otras situaciones, las estadísticas no reflejan la realidad.Existe en Bolivia, en la entidad estatal Defensoría del Pueblo, una responsable adjunta de Programas y Actuaciones Especiales, Griselda Sillerico, y fue ella quien dijo que la mayoría de las víctimas de la trata fueron mujeres y niños y que el principal destino de los traficantes fue Brasil.Tarija, por su carácter fronterizo no es ajena a esta lamentable situación, con el agravante de que parece que la trata de personas aquí no influye en las estadísticas, porque en el evento mencionado no se la mencionó.La Paz y la periférica ciudad de El Alto fueron los lugares con mayor cantidad de delitos de este tipo reportados, mientras el oriental departamento de Santa Cruz fue la región donde se presentó mayor explotación laboral y sexual.De ninguna manera es agradable figurar en semejantes estadísticas y seguramente que nadie quisiera que la trata de personas fuera una práctica creciente en nuestro departamento, pero peor todavía es ignorar los hechos.Según la Organización Internacional del Trabajo, OIT, que es una agencia de Naciones Unidas, en América Latina, dos millones de niñas, niños y adolescentes son víctimas de explotación sexual, comercial o laboral, a menudo convirtiéndolos en mendigos.De esos extremos tenemos abundantes muestras en la población que emigra del depauperado departamento de Potosí, el cual, paradójicamente, ha producido riquezas multimillonarias, pero no para los potosinos.Por eso debemos considerar la perversa trata de personas como un efecto y buscar las causas en el pésimo manejo de los recursos naturales, que deberían beneficiar primero a los habitantes de las regiones que los tienen. En el caso de Potosí todavía no es así.La población de más alto riesgo para ser víctima de este delito es la que emigra y la migración es, sin necesidad de ponerle retórica, indicador de mala administración de los recursos, lo que también está siendo demostrado actualmente en Europa, especialmente en España.Ocupémonos, entonces, de la trata de personas aquí, en Bolivia, y de “nuestros” recursos sin demasiados protocolos.


