El que no sabe y el que no ve

Por eso hemos insistido hasta el cansancio en la cumbre energética departamental y en otras actividades que tengan que ver con “nuestro” gas, porque los tarijeños tenemos que conocer a fondo ese complejo tema.La transparencia consiste en presentar la información de tal forma que sea...

Por eso hemos insistido hasta el cansancio en la cumbre energética departamental y en otras actividades que tengan que ver con “nuestro” gas, porque los tarijeños tenemos que conocer a fondo ese complejo tema.La transparencia consiste en presentar la información de tal forma que sea comprensible con facilidad, cosa que en el caso de los hidrocarburos es particularmente improbable, porque afectan intereses muy poderosos.En este mismo momento, la crisis en el Medio Oriente tiene como ingrediente principal el petróleo, que está causando también conflictos entre el Ecuador y la corporación Chevron, en el Caribe entre Colombia y Nicaragua (con la Repsol en medio) y hace poco lo causó en Argentina.El petróleo, ni siquiera con existencia comprobada sino solo “probable” está en otros conflictos cercanos, como el de las Malvinas, estuvo en el Chaco y está polarizando a los mexicanos, que temen que su empresa petrolera estatal, Pemex, sea privatizada disimuladamente. Nosotros mismos, ya hemos tenido amargas experiencias con aquello de la privatización disfrazada de “capitalización” y es algo que deberíamos conocer  muy bien todos los bolivianos, para no repetir la experiencia.Por eso vamos a insistir en la socialización oportuna y eficiente de todo lo que tenga que ver con el petróleo y con el gas, porque son asuntos muy importantes y muy delicados para todos los bolivianos.Para que no nos vuelvan a aparecer con leyes como las de aquel Código Davenport, de ingrata recordación, y por el cual las empresas petroleras extranjeras que operaban en Bolivia podían “descontar” de sus ingresos, antes de pagar regalías e impuestos el “factor agotamiento”.Es decir, que el agotamiento del yacimiento no solamente perjudicaba en forma directa al país, sino que beneficiaba adicionalmente a las petroleras, que nunca han agotado su imaginación para tener siempre ganancias leoninas.Insistamos, entonces, en que todo lo que tenga que ver con nuestro gas (sin comillas) sea conocido por toda la sociedad civil en forma explícita, oportuna y completa. Eso sería realmente transparencia.No descartemos, tampoco, que la contraparte del país, o sea las corporaciones petroleras transnacionales, tengan a su servicio “expertos” encargados de dorar algunas píldoras, para que la ciudadanía las trague con más facilidad.Pero sobretodo pongámosle al asunto nuestro verdadero y sincero interés, porque, para completar el refrán, así como el que no sabe está igual que el que  no ve, no hay peor ciego que aquel que no quiere ver.Para no dejar nada en el aire, recordemos que Davenport era el nombre de una oficina de abogados en Nueva York y que esos abogados redactaron lo que luego se convirtió en legislación petrolera boliviana. Muchos todavía recordamos esa extravagancia.


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