Brasil, otra vez Brasil
Debemos admitir, además, que en nuestro continente (hablamos del sur, que es “nuestro” y no patio trasero de nadie, Brasil ha atendido, como pocos, los asuntos geopolíticos con una dedicación que no tienen (no tenemos) los otros países.Ahora, la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, ha...
Debemos admitir, además, que en nuestro continente (hablamos del sur, que es “nuestro” y no patio trasero de nadie, Brasil ha atendido, como pocos, los asuntos geopolíticos con una dedicación que no tienen (no tenemos) los otros países.Ahora, la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, ha cancelado su visita a Washington, en un momento en el que Estados Unidos necesita el respaldo de sus “amigos” a los cuales, sin embargo, espiaba (y seguirá espiando) sin sentir escrúpulos.Parece que ese espionaje es lo que está distanciando a Brasilia de Washington, algo que a los demás países de Sudamérica convendría, por supuesto descartando de que se estén incubando en el Brasil proyectos sub-imperiales.De cualquier manera, el asunto está planteado y tendremos que seguirle prestando atención a lo que sucede en nuestro paquidérmico vecino de la derecha. Eso de derecha no es doble sentido, sino solamente referencia geográfica, para no decir “Este”.El asunto, está ya planteado y algo tendrá que resultar de estas “fisuras” (para no llamarlo todavía “conflicto”, aunque ya tiene el perfil suficiente para ese nombre. Y tenemos algunos detalles muy importantes.El líder del Gobierno en la Cámara de Diputados brasilera, Arlindo Chinaglia, afirmó que “no tenía sentido visitar EE.UU., cuando no hay explicaciones de la Casa Blanca sobre las intercepciones de correos electrónicos y llamadas telefónicas a la mandataria, sus asesores y a Petrobras”.Ese fue el detonante para la actual conflictiva situación, o sea que las filtraciones sobre el espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad gringa (NSA) siguen y seguirán provocando efectos que quizás algunos llamen colaterales. Nosotros, con todo el escándalo que eso causó, no.Es solamente la punta del témpano (lo que no se ve siempre es mayor) que tuvo y tiene aún a Edward Snowden como protagonista principal y a nuestro presidente, Evo Morales, como actor llamémosle “involuntario”.Y está, por supuesto, el petróleo, del cual Brasil parece que tiene enormes reservas, pero nunca suficientes para la voracidad estadounidense por ese combustible, que es esencial para sostener su patológico consumismo. Como cereza para esto que de ninguna manera es una torta de cumpleaños, la próxima semana habrá Asamblea de Naciones Unidas, donde coincidirán Obama, Rousseff y Morales para sus respectivas intervenciones.Lo que digan es inevitablemente interesante, porque esas intervenciones siempre tienen amplia divulgación, como cuando Hugo Chavez dijo que su antecesor en el podio (George W. Bush) había dejado allí un “olor a azufre” ¿Recuerdan? La situación está como para cambiar la prevención médica en algunos recipientes, que recomiendan “agitar antes de utilizar”. En este caso es mejor evitar las agitaciones, porque el contenido es inflamable y casi explosivo.


