Lavrov: ¿Diplomático o mago?
Las armas químicas del país árabe han sido un escudo o un disuasivo frente a Israel que las teme. La reacción del generalato sirio ante tamaña concesión es de pronóstico reservado.Por otra parte, además de que existen pocos precedentes de un arreglo como el que trata de abrirse paso en...
Las armas químicas del país árabe han sido un escudo o un disuasivo frente a Israel que las teme. La reacción del generalato sirio ante tamaña concesión es de pronóstico reservado.Por otra parte, además de que existen pocos precedentes de un arreglo como el que trata de abrirse paso en Siria, nunca se logró alguno de ese calado ignorando a una de las partes beligerantes y habría que ser muy creativo para realizar el conjunto de acciones que el desarme químico sirio supone sin alcanzar, como mínimo, una tregua.Por el momento, además del acuerdo político entre el gobierno sirio y los Estados Unidos, con Rusia como garante, será necesario resolver la logística para en semanas, realizar bajo fuego cruzado una delicada y voluminosa operación fiscalizada internacionalmente. Empujar Damasco al desarme químico, es una cosa y otra asegurar que las fuerzas hostiles al gobierno acaten lo pactado y colaboraran para su ejecución.Una vez logrado el acuerdo político y establecido los plazos, algo que es mucho más complicado que enviar una carta de adhesión a la Convención de 1997, habrá que realizar un levantamiento creíble de las existencias sin presumir que Estados Unidos aceptará un inventario presentado por las autoridades sirias (excepto que Rusia lo certifique). Por añadidura puede tratarse de un arsenal voluminoso, probablemente desconcentrado en diferentes puntos del país y guardado en instalaciones protegidas por el secreto militar a las cuales habrá que dar acceso a los observadores.Aunque no se conocen precisiones acerca del borrador del acuerdo, que negocian Lavrov y Kerry, es presumible que incluya los medios portadores: bombas, granadas, aerosoles y probablemente aviones destinados a ese fin. En cualquier caso en condiciones de riesgo extremo todo el material deberá ser trasladado a un sitio seguro, puede ser la base naval de Tartus, único enclave ruso en el Mediterráneo, lo cual supondría abrirla a los observadores internacionales, cosa que puede no agradar al Almirantazgo ni al Kremlin.Aun suponiendo la absoluta buena fe de todas las partes (cosa poco probable), los arreglos políticos internos y externos y los aspectos logísticos son de tal envergadura que difícilmente puedan ser realizados bajo fuego y en plazos tan perentorios como los exigidos por los norteamericanos. Tal vez lo más complejo sea solventar las exigencias de seguridad que reclamará Siria que una vez concretado el desarme pudiera quedar excesivamente vulnerable. La negociación tripartida que recuerda un conclave ha comenzado aunque llevarla a feliz término requerirá de un espíritu de avenencia, confianza y colaboración inexistente. El canciller ruso Serguéi Lavrov que formuló una propuesta mejor que la guerra y obró el milagro de transformar a Rusia de parte en mediador, deberá hacer viable su iniciativa. No le sobra el tiempo, las presiones son en enormes y muchos los riesgos. El hombre es diplomático, no mago. Allá nos vemos.


