Delitos imprescriptibles
Pero no son los únicos, porque en algunos países se aplica ya la imprescriptibilidad a los delitos contra el Estado, caso mucho más común y en el cual todavía campea la impunidad, o sea la falta de sanción penal.En el caso que tenemos más a la mano, o sea los delitos cometidos por el...
Pero no son los únicos, porque en algunos países se aplica ya la imprescriptibilidad a los delitos contra el Estado, caso mucho más común y en el cual todavía campea la impunidad, o sea la falta de sanción penal.En el caso que tenemos más a la mano, o sea los delitos cometidos por el entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y sus colaboradores directos en el gobierno, se tiene que precisar por cuáles delitos se los va a juzgar en Bolivia.A primera vista podrían ser las muertes provocadas por su resistencia a dejar el poder, pero no es descartable encausarlos, también, por delitos cometidos contra el Estado bajo el pretexto de la capitalización, que fue, en realidad, una franca privatización.Tiene sentido, porque así se sentaría un sólido precedente para corregir esa perversa tendencia de creer que los bienes del Estado, como son “bienes de todos”, pueden ser manejados como si fueran “bienes de nadie”.No será un litigio fácil ni sencillo, porque la privatización se hizo casi forzosa para nuestros países periféricos después del mal llamado Consenso de Washington, que recibió erróneamente ese nombre porque allí no se consensuó nada, sino que se acataron órdenes de neto corte imperial.Ahora están allí, precisamente allí, en los Estados Unidos, esos ex gobernantes que deberían ser juzgados en Bolivia, por todos sus delitos que, para nosotros, como para muchas otras personas, son y seguirán siendo imprescriptibles.Se tendrá que analizar a fondo todo el derecho internacional que, por cierto, es obsoleto en muchos de sus actuales conceptos y en este caso el de la reciprocidad para acciones de tipo judicial.Porque Estados Unidos solicita y obtiene cuando quiere la extradición de ciudadanos de su antiguo “patio trasero”, pero tratar de que acceda a la repatriación de aquellos que tiene cobijados por sus intereses geopolíticos, es casi una ficción.Así ha sido con narcotraficantes colombianos, incluido un general de la policía, que están en la actualidad encarcelados en Estados Unidos y seguramente con otras personas a las cuales la ley estadounidense juzga y condena a su acomodo.Cuando se presentan casos especialmente complejos, se utilizará, inclusive, cárceles que están fuera del territorio estadounidense, como la de Guantánamo, que estamos seguros que no es la única. El tema es por demás apasionante y para el caso particular de Goni y sus amigos está recién comenzando. Dan ganas de alquilar balcón, para no perderse ni un detalle de la historia que tiene más suspenso que cualquier telenovela, con libreto desconocido.Preferimos no anticipar conceptos, porque para eso existen quienes se consideran expertos en derecho internacional, que son quienes deben esforzar sus neuronas para explicarnos este asunto por demás complejo.No nos desvela, pero tampoco lo descuidaremos.


