Un mundo multipolar

Pero la OEA no es el único sistema disfuncional que requiere cambios urgentes o, mejor aún, ser reemplazado por otro que interprete mejor la realidad global, que no es solamente un gran mercado, como algunos erróneamente suelen pensar.La Organización de las Naciones Unidas, ONU, es otro de...

Pero la OEA no es el único sistema disfuncional que requiere cambios urgentes o, mejor aún, ser reemplazado por otro que interprete mejor la realidad global, que no es solamente un gran mercado, como algunos erróneamente suelen pensar.La Organización de las Naciones Unidas, ONU, es otro de esos sistemas que está pidiendo literalmente “a gritos” cambiar para adecuarse a la realidad, que, como alguien dijo, es terca, o sea, difícil de cambiar con sólo buenas intenciones.Sería injusto y casi descabellado desconocer algunos éxitos de la ONU, pero ignorar su incapacidad para lograr algunos otros objetivos, es también desatinado y prevenir las guerras internacionales es uno de esas notorias incapacidades.La ONU nació, precisamente, como un foro para trabajar por la paz mundial, después de la cruenta aventura nazi que ensangrentó a Europa y que justificadamente se conoció como Segunda Guerra Mundial.Lo que vino luego se conoció como “Guerra Fría” y por supuesto que también tuvo víctimas, muchas víctimas en varias latitudes del planeta y el enfrentamiento entre el modelo de los Estados Unidos y el de la Unión Soviética originó también varias guerras llamadas “de baja intensidad”.Pero la intensidad de esos conflictos ha aumentado notoriamente en las últimas décadas y en ese periodo podemos incluir desde las guerras “preventivas” como la de Irak, hasta los violentos resultados de la “Operación Cóndor”, que los latinoamericanos conocemos muy bien.Enumerar más ejemplos sobre la violencia en este todavía “nuestro” planeta globalizado, sería demasiado largo y sería socialmente improductivo, por eso, en lo que más bien debemos pensar, con urgencia, es en un verdadero “Nuevo Orden” internacional.No es un tema sencillo, por supuesto, ni se presta para especulaciones facilistas, ni para posturas chauvinistas, que tienden más hacia el fundamentalismo que hacia el pensamiento crítico, que es lo que verdaderamente se necesita.La paz, la verdadera PAZ, con mayúsculas, no es solamente la ausencia de guerra y aunque lo fundamental es evitar los conflictos armados, es también importante, muy importante, luchar contra el hambre, contra la discriminación y contra la injusticia social en todo el mundo.En ese mundo del previsible futuro inmediato, es muy probable que la fisonomía del poder sea multipolar, como debe ser, y no bipolar como fue cuando la guerra “fría”, ni unipolar como todavía algunos pretenden.Hacia allá vamos, sin pausa y cada vez son mayor prisa, porque situaciones como la de Siria nos están obligando a acelerar el paso. Y debemos hacerlo, para que también tenga sentido, en ese mundo multipolar, nuestra Patria Grande. No son solo ilusiones, sino obligaciones que se están volviendo perentorias y debemos atenderlas antes de que sea demasiado tarde. No solo por nosotros, sino principalmente por nuestros hijos.


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